Duro fracaso de Hollande: debió retirar su plan de reforma antiterrorista

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  París - El presidente francés, François Hollande, renunció ayer a la reforma constitucional que propuso tras los ataques del 13-N en París, que incluía la posibilidad de retirar la nacionalidad a los autores de atentados, por la falta de apoyo político para sacarla adelante en el Parlamento.

A falta de consenso político, el presidente abandonó esa reforma que había anunciado después de los atentados, lo que aparece como un serio revés para él cuando falta un año para la próxima elección presidencial.

"Decidí, tras reunirme con los presidentes de la Asamblea Nacional y del Senado, cerrar el debate constitucional", dijo Hollande, reconociendo que "está fuera de alcance" un compromiso sobre el retiro de nacionalidad. Esta medida fue objeto de polémica y las dos cámaras fracasaron en ponerse de acuerdo sobre un texto, condición obligatoria para reformar la Constitución.

La reforma, que también consideraba introducir la figura de estado de emergencia en el texto constitucional, fue debatida durante cuatro meses.

En principio el proyecto preveía el retiro de nacionalidad solamente para los franceses que tuvieran otra nacionalidad, lo que fue fuertemente criticado como medida que creaba dos categorías de ciudadanos. Finalmente se adoptó la pérdida de nacionalidad para todos los autores de "crímenes terroristas".

Esta medida era empero solamente teórica, dado que la legislación internacional prohíbe la creación de apátridas. Pero fue en base a ese principio que el Senado, en el que la oposición de derecha es mayoritaria, cambió el texto de la Asamblea y lo condenó de hecho.

"Lamento profundamente esta actitud (de la oposición), ya que debemos hacer todo lo posible en las circunstancias que conocemos, que son graves, para evitar las divisiones", añadió Hollande.

El presidente, ungido por el socialismo, no aludió al hecho de que el debate respecto de la pérdida de la nacionalidad dividió también profundamente a la izquierda y acarreó la dimisión de la ministra de Justicia, Christiane Taubira.

Las reacciones no tardaron en la oposición de derecha, pero también en la izquierda. El expresidente y líder del partido Los Republicanos (LR, derecha) Nicolas Sarkozy afirmó que el propio mandatario "creó las condiciones del fracaso" a fuerza de "prometer todo y lo contrario de todo" mientras que la ultra, Marine Le Pen, sostuvo que es el "único responsable" de este "fracaso histórico".

Por su parte, el diputado europeo Jean-Luc Mélenchon, dirigente del partido de izquierda y candidato presidencial, se mostró irónico al escribir en Twitter: "¡Victoria! Mis futuros bisnietos agradecen a Hollande que renuncie a discriminarlos, como renuncia también a poner en la Constitución el estado de emergencia".

Agencias AFP, DPA y EFE

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