19 de mayo 2010 - 00:00

Duros cruces por Malvinas

Madrid - En su discurso de inauguración de la Cumbre entre la UE y Latinoamérica y el Caribe, la presidente Cristina de Kirchner pidió al nuevo Gobierno británico que ambos países reabran las negociaciones sobre la soberanía de las islas Malvinas.

«Quería pedir, en nombre de mi país y saludando al nuevo primer ministro, que por favor reanudemos nuestras negociaciones en relación con la soberanía de las islas Malvinas que aún sigue incumplida», dijo Cristina, mientras días atrás ya había enviado una misiva al nuevo Gobierno de coalición conservadora-liberal una vez constituido, por el mismo motivo.

La respuesta británica no tardó en llegar y fue en términos muy tajantes. El secretario de Estado del Reino Unido respondió que la cuestión es innegociable. «No tenemos ninguna duda sobre la soberanía de las islas Malvinas. Se aplica el principio de autodeterminación definido por la Carta de las Naciones Unidas», dijo Jeremy Browne. «No puede haber una negociación sobre soberanía salvo que los isleños lo deseen», agregó. Browne expresó que «el Tratado de Lisboa claramente reafirma la posición de la UE de que las islas Malvinas son un territorio británico de ultramar».

En la misma jornada, y siempre en el contexto de la cumbre Europa y Latinoamérica, Cristina criticó la respuesta del Gobierno británico y le instó a cumplir con la resolución de Naciones Unidas (ONU) que impulsa a ambos países a negociar sobre la soberanía de las islas Malvinas.

«La convocatoria no es de la Argentina, es de Naciones Unidas a ambos países para que se sienten a dialogar sobre la cuestión soberanía y negarse al diálogo no habla de alguien que quiera formar parte de una sociedad sujeta al derecho internacional», dijo Cristina en una conferencia de prensa posterior a la cumbre.

«Me parece que el Reino Unido, un país muy importante en el concierto de las Naciones Unidas, debería dar el ejemplo y someterse a las resoluciones de las Naciones Unidas», insistió la Presidente. «No puede haber doble estándar», agregó, y también afirmó que «sostener la soberanía a 14.000 kilómetros de distancia, resulta, hasta geográficamente, bastante difícil».