22 de mayo 2009 - 00:00

Economistas a lo Alfonsín: “Un poco de inflación ayuda”

Kenneth Rogoff
Kenneth Rogoff
Washington - Una dosis de inflación podría ayudar a la economía estadounidense, opinan renombrados economistas como Gregory Mankiw, ex asesor de la Casa Blanca, y Kenneth Rogoff, quien fue economista jefe del FMI. Argumentan que un control menos estricto de los aumentos de precios podría animar a los consumidores a gastar ahora en lugar de posponerlo para más adelante.

«Propongo una inflación del 6% por al menos un par de años. Mejoraría la bomba de deuda y nos ayudaría en el proceso de desapalancamiento», dice Rogoff, de 56 años, que ahora es profesor de la Universidad de Harvard.

Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos: una perspectiva de precios más altos ahuyentaría a los inversores extranjeros y haría caer el dólar. El reto sería evitar que la inflación regresara a los niveles superiores al 10% que prevalecieron en los años setenta, cuya reducción costó un decenio y una recesión.

«Cualquiera que haya sido director de un banco central no querría que las expectativas de inflación se desquiciaran», explica Marvin Goodfriend, ex funcionario de la Reserva Federal de Richmond. «La Fed tendría que crear una recesión para recuperar su credibilidad», agrega.

Por el momento, la atención de la Fed se centra en evitar una deflación: una caída de los precios y los salarios significaría mayores dificultades en el pago de deudas y fomentaría aplazar las compras. El Departamento del Trabajo informó el 15 de mayo que los precios al consumidor se mantuvieron iguales en abril con respecto al mes previo, y que bajaron el 0,7% con respecto a su nivel del mismo mes de 2008.

«Actualmente estamos siendo muy audaces, porque intentamos evitar una deflación», indicó el presidente de la Fed, Ben Bernanke, en una conferencia de la Fed en Atlanta el 11 de mayo. La autoridad monetaria redujo las tasas de interés de corto plazo a cero y tomó medidas para incentivar los préstamos a los consumidores, las pequeñas empresas y los compradores de viviendas. De acuerdo con Bernanke, el riesgo de deflación está cediendo y la Fed podría revertir el curso de sus políticas cuando fuera necesario, a fin de mantener la estabilidad de precios y evitar un episodio de inflación indeseable. La Fed define, de forma implícita, la estabilidad de precios como una inflación anual de entre el 1,5% y el 2%, medida a través de un índice de precios basado en los gastos de consumo personal.

Incluso después de todo lo que ha hecho la Fed para estimular la economía, algunos economistas argumentan que necesita hacer más y buscar deliberadamente una inflación más elevada que también impulse los salarios. Con el desempleo en niveles máximos de 25 años, el 8,9%, los trabajadores están en una situación muy delicada. Los salarios subieron el 0,3% en el primer trimestre, el menor incremento registrado hasta la fecha, según el Departamento del Trabajo.

Dado que la Fed ya no puede bajar más las tasas, según Mankiw, ahora debería comprometerse a producir una inflación «considerable». Esto colocaría a las tasas de interés reales (ajustadas por inflación) en territorio negativo, si bien la tasa nominal seguiría siendo de cero. «Si los estadounidenses estuvieran convencidos del compromiso de la Fed, comprarían más y tomarían más prestado», dice. El profesor de Harvard recuerda que al abandonarse en Estados Unidos el patrón oro, en 1933, los encargados de la política monetaria fueron facultados para combatir la depresión. «Una inflación más elevada quizá sea preferible a un mayor desempleo o a nuevos paquetes de estímulo que incrementen la deuda nacional», estima Mankiw, que fue presidente del consejo de asesores económicos durante el Gobierno del presidente George W. Bush.

«La principal ventaja de un leve aumento de la inflación es que sería menos probable que corriéramos el riesgo de que las tasas de interés llegaran a cero y la Fed no pudiera estimular la economía de ser necesario», señala Laurence Ball, profesor de la Universidad John Hopkins, en Baltimore.

John Makin, ejecutivo del fondo de cobertura Caxton Associates en Nueva York, quiere que la Fed vaya más allá y apunte al nivel de precios en lugar de limitarse a una tasa de inflación. Esa política significaría que si la inflación es menor que el 2% durante un período de tiempo, la Fed tendría que hacerla subir para compensar el déficit y mantener los precios en la trayectoria deseada. Si bien eso puede sonar drástico, es el mismo tipo de política que Bernanke recomendó en 2003 para que Japón combatiera la deflación.

Agencia Bloomberg

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