25 de septiembre 2009 - 00:00

Economistas, los más perjudicados por la crisis

Las interminables filas de desocupados, una típica postal de la Gran Depresión de los años 30. Como aquélla, esta crisis también dejará sus huellas: los economistas lideran la lista de los perdedores.
Las interminables filas de desocupados, una típica postal de la Gran Depresión de los años 30. Como aquélla, esta crisis también dejará sus huellas: los economistas lideran la lista de los perdedores.
Londres - Las principales potencias del mundo están recuperándose y la recesión mundial parece haber acabado. Aun así, la mayor crisis global desde los años treinta no nos dejará solamente una herencia de producción perdida y mayor desempleo. La recesión cambiará nuestra forma de ver la economía por una generación. Con el paso del tiempo, nos percataremos de que la crisis del crédito generó cambios de poder e influencia entre sectores, profesiones y países.

Entonces, ¿quiénes salieron ganando y quiénes perdiendo de esta recesión?

Uno: los historiadores triunfaron sobre los economistas. Ningún grupo de profesionales se vio tan perjudicado por la crisis económica como los economistas. Ni siquiera los banqueros. Las matemáticas no sirvieron para prever la crisis, ni para explicarla a nadie o proponer una salida después de que ocurrió.

La gente debió recurrir, entonces, a las lecciones de la historia para encontrar respuestas. Niall Ferguson, profesor de Historia de la Universidad de Harvard, es ahora escuchado en cuestiones económicas. Lo mismo puede decirse de Nassim Taleb, profesor de Ingeniería de Riesgo cuyo libro «El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable» examinó sucesos únicos de alto impacto en la historia para explicar por qué no vimos venir esta tormenta. A este ritmo los bancos de inversión abrirán pequeñas y polvorientas bibliotecas en sus sótanos y las llenarán con historiadores de la casa. Pasará mucho tiempo antes de que los economistas vuelvan a ser escuchados.

Dos: los fondos de cobertura triunfaron sobre los banqueros. Si Lehman Brothers hubiera ganado un dólar por cada vez que alguien advirtió de que los fondos de cobertura derribarían al sistema, el banco no habría caído. Si bien los fondos de cobertura fueron muy criticados, y siguen encarando llamados a que se mejore su regulación, la verdad es que no ocurrió lo que muchos predecían. Fueron los bancos de inversión tradicionales los que ocasionaron la crisis. Esto ejercerá una influencia sobre los reguladores y los inversores por muchos años. Son los bancos los que encararán un mayor escrutinio, no los fondos de cobertura. ¿El resultado? Los fondos de cobertura, poco regulados y rebosantes de efectivo, cobrarán importancia, mientras que los bancos, controlados y con limitaciones de capital, se estancarán.

Tres: Alemania prevaleció sobre el Reino Unido. Durante buena parte de la década pasada, el Reino Unido, que crecía rápidamente, era el país más influyente de Europa en lugar de Alemania. El Reino Unido, con su centro financiero, se posicionaba como la principal economía europea. La crisis del crédito revertirá eso. El Reino Unido está condenado a un decenio de problemas con un desastre fiscal, mientras que Alemania deberá salir rápidamente de la recesión con una recuperación encabezada por las exportaciones.

Cuatro: la derecha venció a la izquierda. La crisis del crédito fue probablemente el momento perfecto para que los movimientos de izquierda, anticapitalistas y antiglobalización, hicieran su contribución. Después de todo, si esto no representó un fracaso del capitalismo, es difícil imaginar qué fue. Vladimir Lenin habría encabezado el derrocamiento de una docena de gobiernos de haber tenido una oportunidad como ésta. Pero sus herederos en la izquierda no presentaron argumentos convincentes. El escenario estaba vacío, pero el movimiento antiglobalización no lo ocupó.

Parece que la izquierda se quedó sin gasolina. Los partidos de centroderecha permanecerán en el poder, como en Alemania o Francia, o lo recuperarán, como en Gran Bretaña. Y eso se mantendrá durante mucho tiempo.

Cinco: La parquedad triunfó sobre la extravagancia. La esencia de la crisis del crédito fue un intento de recargar con más y más deuda a personas (principalmente en Estados Unidos y el Reino Unido) cuyos salarios reales se encontraban estancados o crecían muy modestamente. Eso será revertido, y durante los próximos diez años la gente estará pagando deudas en lugar de acumularlas. Los precios de la vivienda se moderarán porque la financiación seguirá siendo escasa, y los presupuestos familiares serán limitados. El resultado será que las compañías florecerán si ofrecen valor, bajan los costos y se convierten en el proveedor de menor coste. Todo lo que parezca lujo sufrirá. La Gran Depresión de los años treinta influyó en la manera de pensar de las personas sobre la economía en los 50 años siguientes. La gran recesión de 2008 y 2009 quizá no tenga un efecto tan duradero. Pero en estos cinco ámbitos, influirá en la política pública por cuando menos diez años.

Agencia Bloomberg

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