6 de agosto 2009 - 00:00

Ecos de famoso crimen en documental modelo

Una de las estremecedoras imágenes que registró el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen («el hombre que filmó su propia muerte») antes de ser asesinado en el Chile previo al golpe de 1973.
Una de las estremecedoras imágenes que registró el camarógrafo argentino Leonardo Henrichsen («el hombre que filmó su propia muerte») antes de ser asesinado en el Chile previo al golpe de 1973.
«Imagen final» (Argentina-Chile-Dinamarca-Suecia, habl. en español y sueco.). Guión y dir.: A. Habegger. Documental. 

Más de una generación sabe qué significa la frase «El hombre que filmó su propia muerte». En su momento esa filmación, breve pero estremecedora, se vio por todo el mundo, pese a la prohibición de algunos gobiernos. Incluso hubo que esconderla en cierta época. Ahora se la puede ver fácilmente en Internet, pero no todos saben lo que significa. 29 de junio de 1973: Leonardo Henrichsen, camarógrafo argentino al servicio de la Radio y Televisión Sueca filma algunas escaramuzas de un conato de sublevación militar contra el gobierno chileno. Un supuesto oficial y luego unos soldados disparan hacia donde él está. De pronto se advierte que uno de ellos ha dado en el blanco. ¿Pero quién era Henrichsen, y quién fue, mejor dicho, quién es su asesino? Andrés Habegger, el de «(h) historias cotidianas» y «Cuando los santos vienen marchando», nos ofrece una notable investigación, que incluye bastante material del propio Henrichsen, charlas con la hermana, con los colegas amigos del noticiero cinematográfico Sucesos Argentinos (Peralta, Coccio, Kovach, el Mono Flores), con su jefe y amigo del alma, el sueco Jan Sandquist, la periodista sueca que el camarógrafo protegió con su cuerpo, el responsable de Chile Films que se ocupó de sonorizar los disparos y enviar dos veces el rollo a la Argentina (primero porque era material reversible que sólo podía revelarse aquí; luego, para salvarlo de la destrucción), y el periodista chileno Ernesto Carmona, que logró identificar al ase

La película es precisa: una pequeña didascalia explicando en pocas líneas lo que fue el llamado Tanquetazo, y vamos derecho al material concreto, y al problema concreto: todos los crímenes cometidos después del 11 de septiembre de 1973 son llamados «de lesa humanidad» y pueden ser juzgados. Pero ocurrió tres meses antes, así que ya no puede ser juzgado. Lo mismo pasa con otros cuantos ocurridos ese mismo día, casi todos contra civiles que trabajaban por la zona, víctimas de balas «al aire».

No son los únicos balazos que vemos en este documental. Esa época fue bastante movida, y Henrichsen filmó por casi todo el continente. Filmó incluso el tiroteo de Ezeiza, el 20 de junio de 1973, y el fervor peronista de días posteriores en la calle Gaspar Campos. De ahí, le tocó ir al Chile. Y de ahí, pensaba volar a Suecia, para ver su material editado. Nunca había visto cómo salía al aire, nunca había estado en Suecia, y murió con el pasaje en el bolsillo. Pero no murió enseguida. Tampoco lo mata el soldado que vemos disparar último. Esto lo descubren los amigos, cotejando la película con el chaleco de fotógrafo que uno de ellos ha conservado. La imagen final no finaliza, sigue hablando. La camarita Eclair sigue venciendo a los M41. Tocante, el plano de dos bancos vacíos en una plaza sueca. Curiosos, los corazoncitos de herrería artística que adornan las rejas de la casa del asesino, encerrado en su propio y humilde hogar, sin reconocimiento alguno por parte de sus instigadores.

P.S.

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