EE.UU. acelera sanciones por la nueva “provocación” iraní

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Washington - El Gobierno estadounidense definió ayer como «una provocación» las nuevas pruebas misilísticas iraníes efectuadas en los últimos dos días y advirtió que, durante las negociaciones en Ginebra previstas para el jueves, el régimen teocrático deberá aceptar un «acceso inmediato e ilimitado» de los inspectores de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) a sus plantas nucleares. Si Irán no cede, la Casa Blanca impulsará sanciones y para ello contaría con el aval de Rusia, un dato clave.

La secretaria de Estado Hillary Clinton fue quien dejó clara la advertencia: «Deben presentar pruebas convincentes acerca del propósito de su programa nuclear», pero «no es mucho lo que puedan decir, porque han estado diciéndolo por años». Si los hechos no son satisfactorios para el Gobierno de Barack Obama, «tendremos que trabajar con nuestros aliados para la aplicación de más sanciones», señaló la funcionaria en declaraciones a la cadena CBS de su país.

El lanzamiento de los misiles iraníes entre el domingo y ayer, de corto y mediano alcance (lo que incluye a Israel) tuvo lugar a pocos días del importante encuentro en Viena que, a los ojos de Estados Unidos y sus aliados, es «una prueba decisiva» para saber si Teherán, tras el descubrimiento de una segunda planta en la localidad religiosa de Qom para enriquecimiento de uranio, finalmente decidió permitir las inspecciones internacionales.

La negociación con los iraníes en Viena se dará en el marco del esquema «cinco más uno», en referencia a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Gran Bretaña, EE.UU., Rusia, China y Francia) más Alemania.

El vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, anticipó que en Ginebra se le pedirá a Teherán que permita una acceso «inmediato y sin límites» a la planta de Qom, situada en el interior de una base militar de la Guardia Revolucionaria, que debería estar operativa en unos meses.

Como miembros del Consejo, Rusia y China tienen poder de veto para frenar sanciones. Tras haber expresado días atrás «sorpresa» por la existencia del sitio de Qom, Rusia ratificó ayer su «preocupación por las nuevas pruebas misilísticas iraníes». En los últimos días, Moscú mostró más disponibilidad que en el pasado para considerar nuevas sanciones contra Teherán.

Inocencia

Según la información de la que dispone Moscú, Irán está trabajando a un importante ritmo en el desarrollo de misiles con un alcance de hasta 5.500 kilómetros, aseguró el general ruso Vladimir Dvorkin en Moscú, citado por la agencia de noticias Interfax. «Es muy inocente pensar que Irán no podría disponer de esa tecnología», agregó.

Dvorkin recordó que Irán puso en órbita en febrero su primer satélite de fabricación propia utilizando un misil portador del tipo Safir 2 («Embajador»), lo que permite deducir que Teherán está considerablemente avanzado en esa investigación, añadió el general.

En tanto, la postura china es menos clara. «Por primera vez China apoya elementos de nuestro enfoque duro», arriesgó sin dar más detalles Kurt Campbell, secretario de Estado adjunto para Asia.

Entre las posibilidades de sanciones está un embargo al suministro de combustible refinado a Irán (que produce crudo pero debe importar combustible por la falta de refinerías), pero la medida podría tener consecuencias muy negativas para la vida de la población común, desencadenando, según expertos occidentales, el resentimiento hacia países extranjeros y no hacia el Gobierno de Teherán. De hecho, el candidato presidencial iraní derrotado (probablemente con fraude) en mayo pasado, Mir Husein Musaví, insistió ayer en que las sanciones «serán contra la población», y que la agonía que ésta vive «ya es suficiente».

Agencias DPA y ANSA

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