24 de julio 2014 - 00:00

EE.UU. alojará a niños ilegales en bases militares

Washington - En respuesta a la crisis humanitaria provocada por la llegada de decenas de miles de niños indocumentados a Estados Unidos, el Pentágono autorizó ayer la instalación de 5.000 nuevas camas en bases militares aún por determinar para acoger temporalmente a los menores que arriban al país sin compañía de un adulto.

Hasta el momento, el Departamento de Defensa habilitó instalaciones sin usar en tres bases militares, Fort Sill (Oklahoma), San Antonio-Lackland (Texas) y Ventura County (California) para alojar temporalmente a hasta 2.500 menores indocumentados, parte de una oleada de 57.000 desde octubre que superó la capacidad de las autoridades migratorias estadounidenses.

Además, se consintió extender la estadía de estos niños en bases militares hasta el 31 de enero de 2015.

El desplazamiento de menores a otros centros no militares en Estados Unidos está levantando airadas protestas de grupos antiinmigrantes que critican la acogida de los menores, que en su mayoría provienen de Centroamérica y huyen de la violencia y la pobreza.

En Nueva York, sin embargo, el alcalde Bill De Blasio convocó a organizaciones civiles para trabajar coordinadamente para responder la llegada al estado de 7.000 chicos indocumentados.

Ante esta situación, el político demócrata y sus socios de la sociedad civil aunarán esfuerzos en materia de servicios, infraestructura y apoyo para los menores, con el objetivo de presentarse como ejemplo para el resto de Estados Unidos, según indicó la oficina del alcalde.

"Nueva York será un jugador fundamental en esta situación. Necesitamos mostrarle al resto de la nación que podemos hacer esto", agregó la Coalición de Nueva York para la Inmigración, que ya recibió a 3.000 menores.

En tanto, el Partido Republicano condicionó ayer la aprobación de los fondos que solicitó el presidente Barack Obama al Congreso para atajar la crisis humanitaria en la frontera sur de Estados Unidos al envío de la Guardia Nacional a la zona y a la modificación de una ley de 2008 que retrasa las deportaciones de inmigrantes originarios de países no fronterizos.

El plan ofrece, según la congresista republicana de Texas, Kay Granger, "soluciones de sentido común, compasivas, pero duras".

Los republicanos quieren que los niños centroamericanos sean tratados de la misma manera que los mexicanos, es decir, que puedan ser deportados de forma rápida a sus países de origen. Los demócratas se oponen al considerar que estarían menos protegidos que ahora.

Agencias EFE, DPA y AFP

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