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EE.UU. demandó a Zelaya que evite estrellato
La expulsión de diplomáticos de la Organización de Estados Americanos (OEA) y las amenazas a misiones diplomáticas en Tegucigalpa por parte del régimen son actos «deplorables y tontos porque no sirven a los intereses de Honduras ni del régimen golpista en sí», sostuvo el embajador alterno norteamericano en el bloque, Lewis Amselem,
Constituyen además un «insulto a la comunidad internacional» y al organismo interamericano, agregó el diplomático, según el cual a Washington lo que «más» le preocupa es la decisión del Gobierno de Roberto Micheletti de emprender «acciones contra las libertades civiles» al decretar restricciones de la libertad de reunión y opinión.
Sin embargo, a la par, el representante de EE.UU. ante la OEA manifestó severas quejas ante la actitud de Zelaya, quien el sábado llamó a la «ofensiva final» y arengó a sus seguidores en todo el país para que marcharan ayer a Tegucigalpa, cuando se cumplieron tres meses del golpe de Estado que lo derrocó.
Zelaya «tiene que portarse como un líder y enviar mensajes claros que expresen puntos de vista de manera pacífica, tiene que dejar de hacer acusaciones y de actuar como si fuese una estrella de cine», criticó Amselem.
Amselem recordó que EE.UU. le pidió a Zelaya «en muchas ocasiones» desde el golpe de Estado que no tratara de regresar antes de lograr un acuerdo político porque le «preocupaban los problemas que hay ahora» en Honduras. «Creemos que fue un grave error el volver como volvió», reiteró en declaraciones posteriores a periodistas. «Creemos que agravó la situación, que hizo más difícil resolver el conflicto de una manera pacífica y que lleguemos al restablecimiento del orden democrático, que es lo que todos queremos», insistió, a la vez que negó la posibilidad de que Estados Unidos le vaya a proporcionar a Zelaya un salvoconducto para salir de Tegucigalpa. «No se nos solicitó nada así y no quiero especular algo así», replicó ante una pregunta al respecto.
El encargado de negocios de la embajada hondureña en Washington, Eduardo Reina, nombrado hace un mes y medio por Zelaya para ser embajador oficial, estaba presente en la sala del Consejo Permanente de la OEA cuando Amselem habló.
«No compartimos esas opiniones. Yo no creo que haya sido irresponsable», dijo Reina luego a la prensa.
Por su parte, José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, afirmó que el regreso de Zelaya aumentó la tensión, pero a la larga puede ser beneficioso. «Hay un camino de ruptura, reconozcámoslo, no es una buena situación, pero espero que esa situación se rompa sobre la base de que las partes busquen una negociación», dijo el secretario durante el receso del consejo extraordinario.
Insulza insistió diciendo que el regreso de Zelaya «no paralizó el diálogo, ya estaba parado y estábamos haciendo un intento de retomar el diálogo».
El funcionario chileno consideró que tarde o temprano la democracia va a volver a Honduras, porque «ningún país del mundo» ha reconocido al Gobierno actual».
Agencias EFE, AFP, ANSA y DPA
