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EE.UU. endureció ayer su posición contra Argentina
Héctor Timerman
«Nosotros como Gobierno hemos venido alentando a la Argentina a resolver sus reclamos de arbitrio pendientes» ante el CIADI «y también a dar los pasos necesarios para normalizar de manera completa y concluyente las relaciones con sus acreedores», dijo ayer Victoria Nuland, la vocera de la Secretaría de Estado norteamericano, al explicar la posición de los Estados Unidos contra la Argentina. Nuland se refería tanto a los juicios pendientes ante el CIADI como a los fallos del juez neoyorquino Thomas Griessa a favor de fondos buitre, que le reclaman aún al país por la deuda caída en default en enero de 2002.
La diplomática reafirmó ayer la postura que el miércoles de la semana pasada había blanqueado la subsecretaria para Mercados Internacionales y Desarrollo del Tesoro, Marisa Lago, que durante una audiencia del Comité de Finanzas de la Cámara baja del Congreso de Estados Unidos que su ministerio decidió votar en contra de créditos para la Argentina para «enviar un mensaje» al Gobierno, al que acusa de no cumplir con «sus compromisos internacionales», entre ellos aquellos pendientes ante el CIADI. Luego, el subsecretario para Asuntos Económicos, Energía y Negocios del Departamento de Estado, José Fernández, dijo a un medio argentino que la Cancillería tendrá en cuenta los «incumplimientos» argentinos cuando se negocien programas de asistencia. Las dos funcionarias aseguraron además que la estrategia norteamericana es a partir de ahora intentar convencer a otros países desarrollados para que voten en contra de la Argentina ante el BID y el BM, cada vez que el Gobierno de Cristina de Kirchner pida un nuevo crédito y éste deba ser aprobado por los directorios de las entidades.
Ante esto, desde Buenos Aires se aseguraba ayer que la presión del Gobierno de Obama podría afectar a estados como Japón, el Reino Unido o Canadá, pero que, dentro de los países desarrollados, Francia, Italia, España y Alemania continuarán votando a favor del otorgamiento de créditos. Con este panorama, Estados Unidos nunca tendría la mayoría ante el BM para poder desaprobar un préstamo pedido por la Argentina. Mucha menos suerte tendría el Gobierno de Obama ante el BID, donde detenta el 30% de los votos y el resto responde a los estados de la región que avalarían la posición del país.
Si bien los préstamos que deberían tratar los directorios no están dentro del Presupuesto, en Economía hay un boceto sobre cuáles son los créditos en trámite que deberían llegar a esa situación. En total se trataría de no menos de u$s 2.100 millones (u$s 1.400 millones ante el BID y unos u$s 700 ante el BM); correspondientes, entre otros fines, a Plan Nacer, el proyecto de saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo, construcción de rutas nacionales y provinciales, puertos, programas de desarrollo agrícola para áreas marginales y reformas administrativas tanto en la Nación como en las provincias.
Desde Buenos Aires, tanto en Economía como en la Cancillería que conduce Héctor Timerman, se opinaba por lo bajo que la posición de Estados Unidos se debe a una especie de revancha por la decisión del Gobierno de Cristina de Kirchner de retener en la Aduana, durante cuatro meses, material que llegó al país en un avión militar en febrero pasado. Luego de ese incidente, la cooperación bilateral en materia de Defensa se desactivó y Washington decidió no poner esfuerzos en mejorar el vínculo ni en el terreno militar ni en el económico. Las áreas de contacto quedaron reducidas a las relaciones comerciales entre las empresas de las dos naciones.


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