EE.UU., nuevamente de luto por una matanza: 12 muertos a manos de un exmarine

Edición Impresa

El atentado, sin vinculaciones con el terrorismo, siguió al cometido en una sinagoga de Pittsburgh. Vuelve la polémica por la venta libre de armas. Pero el presidente se desentiende.

Thousand Oaks, Estados Unidos - El asesinato de 12 personas en un bar abarrotado de estudiantes cerca de Los Ángeles, perpetrado por un exmarine armado con una pistola de grueso calibre, causó conmoción en Estados Unidos, donde hace menos de dos semanas se había producido un hecho similar.

El agresor, que se suicidó, ingresó al local poco antes de las 23:30 del miércoles al Borderline Bar and Grill, en la localidad de Thousand Oaks, donde se celebraba una fiesta estudiantil a la que asistían "varios cientos" de jóvenes, según declaró el capitán Garo Kuredjian, de la oficina del Sheriff del Condado de Ventura, Geoff Dean.

Dean describió a la prensa "una escena horrible", con "sangre por todos lados".

El sheriff precisó que entre las víctimas figuran 11 personas que se encontraban en el bar y un policía, identificado como Ron Helus, que intervino en la escena.

En una rueda de prensa, Dean identificó al atacante como Ian David Long, un ex infante de marina (marine) de 28 años conocido por la policía que fue hallado muerto en el lugar. "Creemos que se disparó", dijo Dean.

Long estaba armado con una pistola Glock comprada legalmente y equipada con un cargador más grande que el de diez balas para el que está normalmente concebida, explicó.

El caso dio inicio a la polémica, habitual tras cada tiroteo, sobre la necesidad de regular más firmemente el mercado de venta de armas de fuego, algo a lo que se oponen los republicanos más conservadores y el presidente, Donald Trump.

El mandatario escribió en Twitter que había sido informado del "terrible tiroteo".

Estados Unidos es escenario frecuente de tiroteos en lugares públicos. Hace once días, 11 personas murieron en una sinagoga en la ciudad de Pittsburgh, en el peor ataque judeofóbico perpetrado en el país.

En el lugar, Jason Coffman esperaba por noticias de su hijo Cody, de 22 años.

"La última vez que lo vi, me dijo adiós y se fue al Borderline", dijo llorando frente a los periodistas. Pocos minutos más tarde recibió una llamada telefónica y estalló en lágrimas.

El ataque también dejó un número indeterminado de heridos, que fueron admitidos en varios hospitales de la zona.

Según Los Angeles Times, 18 personas recibieron cuidados médicos tras resultar con lesiones al escapar en medio del tiroteo, pero en esos casos no se trataba de heridas de bala.

Varios testigos que se hallaban en el Borderline describieron a un hombre imponente, completamente vestido de negro, con lentes, barbudo o con el rostro tapado por una bufanda negra, según los testimonios, y con una pistola de grueso calibre.

Con la investigación en curso, "nada me lleva, a mí o al FBI, a pensar que existe un vínculo terrorista", dijo el sheriff Dean.

Este explicó que la policía tuvo "contacto con Long a lo largo de los años por eventos menores".

En abril, fue atendido por expertos en psicología de la policía por comportarse de "manera irracional", agregó.

"Sacó un arma y comenzó a disparar", dijo Holden Harrah, un joven de 20 años que frecuenta ese bar, detallando que debió "arrastrarse" para escapar y encontrar su auto.

El Borderline Bar and Grill organiza todos los miércoles noches estudiantiles, abiertas a jóvenes mayores de 18 años, cuando generalmente hay que tener 21 años -la edad legal para beber- para entrar a un bar en Estados Unidos.

Matt Wennerstron, un estudiante de 20 años también asiduo del lugar, dijo que el atacante "hizo tantos disparos como pudo". "Cuando empezó a recargar sacamos a la gente de ahí y no miramos atrás", dijo.

"Disparó mucho, al menos treinta de veces. Todavía escuchaba los tiros cuando todo el mundo había abandonado el bar", dijo a Los Angeles Times un testigo no identificado.

Otros testigos afirmaron que el atacante había lanzado una bomba de humo.

La mayoría de los testigos citados por los medios estadounidenses eran estudiantes universitarios que describieron escenas de pánico.

Jasmin Alexander, que estaba con un grupo de 15 amigos en el bar, narró una escena de caos y confusión cuando los disparos empezaron. "Era un miércoles normal. Estábamos en el bar, divirtiéndonos, bailando", dijo la joven a periodistas tras escapar del tiroteo. "De pronto escuchamos el 'bang, bang' de los disparos y se volvió una locura", afirmó.

Agencias AFP, ANSA y Reuters

Dejá tu comentario