Desde que estableció esa fórmula, en economía se habla de la regla de Taylor, y de hecho los mayores bancos centrales del mundo suelen aplicar sus preceptos, al menos parcialmente.
Hasta el expresidente de la Fed Ben Bernanke, que precedió en el cargo a la actual Janet Yellen, escribió que la política monetaria de Estados Unidos "está bastante bien descrita desde principios de los 90 por una regla modificada de Taylor".
Tipos de interés
La Fed decidió mantener su tipo de interés en un mínimo histórico hasta el 16 de diciembre. Y lo mantuvo inalteradamente bajo durante siete años. A finales de 2015 llegó el incremento tan esperado, pero se limitó a 0,25 punto porcentual.
La Fed lanzó la estrategia de dinero barato en diciembre de 2008, en medio de la crisis financiera, pero mantuvo los tipos bajos incluso después de que la economía dejara atrás la recesión de 2007-2009.
Desde los picos alcanzados en 2009, el índice de desempleo estadounidense fue decayendo y logró bajar del 10 al 5 por ciento que registra actualmente. Sin embargo, en lugar de comenzar a "normalizar" la política monetaria, la Fed mantuvo sus tipos casi en cero y hasta inyectó unos 4 billones de dólares en los mercados de bonos entre 2008 y 2014 para estimular la inversión.
Política monetaria
Pese a esta política monetaria, el crecimiento económico no logró recuperar su promedio de aproximadamente un tres por ciento anual. El Producto Interno Bruto se expandió a un dos por ciento e incluso los propios miembros del comité de política monetaria de la Fed pronostican un crecimiento de sólo un dos por ciento para los próximos años.
"Eso indica que esas políticas no están generando una economía más fuerte", dijo Taylor a dpa. "La economía estadounidense, al menos, no está decreciendo, pero está creciendo a un ritmo muy lento. Aunque el nivel de desempleo es bajo, el mercado laboral sigue teniendo índices de participación muy bajos", observó.
El crecimiento nominal cayó por debajo del crecimiento de la población desde 2010, pero el índice de desempleo se redujo en parte porque el porcentaje de adultos en edad laboral ha decrecido.
"Es un indicador de que el 'quantitative easing' no ha hecho tanto bien, por ejemplo", observa Taylor, que culpa a "algunas grandes desviaciones de la política monetaria normal" de haber fomentado una burbuja inmobiliaria que en parte desató la crisis.
Esos errores "derivaron en problemas en la economía que, a su vez, generaron mayores divergencias. Es algo así como un espiral, y el modo de ponerle fin al espiral es regresar a las políticas sólidas", advierte.
Fiel a sus propios escritos, Taylor defiende un curso que se atenga a las reglas y que de ese modo les brinde a los mercados y a los inversores expectativas más previsible en lo que se refiere la disposición de fondos y a las condiciones financieras.
La Fed, en cambio, suele apostar por un enfoque discrecional en lugar de por un mecanismo inspirado en los principios de Taylor.
"Responderemos de un modo apropiado a la evolución de las perspectivas", afirmó Yellen tras darse a conocer la subida de tipos el 16 de diciembre. "El comité no tiene la intención de seguir ninguna fórmula mecánica", añadió.
Los tipos cercanos al cero por ciento, mantenidos durante tantos años, han permitido que los bancos obtengan ganancias incluso de inversiones extremadamente seguras que produjeron poca y nada actividad económica.
"Ahora los bancos están sentados sobre todo ese dinero", señaló Taylor. "No lo están prestando. No están otorgando créditos. El crecimiento de los créditos es bastante lento."
Otras voces críticas aseguran que las políticas de tasa cero fueron perjudiciales en otros aspectos, generan una sensación de debilidad económica y de merma de confianza.
Bernanke, después de estar al frente de la Fed entre 2006 y 2014, pasó a integrar un think tank con sede en Washington, la Brookings Institution, desde donde defendió enfáticamente las políticas post-crisis de la entidad central.
"Tal como señala John (Taylor), la recuperación de Estados Unidos fue decepcionante", admite. "Pero atribuirlo a la política de la Fed sería exagerar. La crisis financiera de 2007-2009 fue la peor desde la (Gran) Depresión y dejó cicatrices profundas en la economía", aseguró.
"En comparación con otros países industrializados, Estados Unidos gozó de una recuperación de la Gran Recesión relativamente fuerte."
| DPA |


Dejá tu comentario