"Seis F-16 Fighting Falcons de la Fuerza Aérea estadounidense fueron desplegados en la base aérea de Incirlik, en Turquía, para apoyar la lucha contra el EI", escribió la misión estadounidense ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en su cuenta de Twitter. El Ministerio estadounidense de Defensa anunció por su parte que se desplegó también un contingente de 300 militares en la base, situada en el sur del país.
Es la primera vez desde el lanzamiento de las operaciones de la coalición internacional liderada por Estados Unidos contra los yihadistas en Irak y en Siria, hace un año, en que los cazas estadounidenses podrán despegar desde esta estratégica base, en virtud de un acuerdo firmado con Ankara en julio.
Hasta ahora, Estados Unidos utilizaba la base de Incirlik para desplegar drones armados con los que atacaba posiciones del EI, mientras que los aviones tenían que despegar de bases más alejadas, como desde Jordania o Kuwait.
La capacidad de ejecutar misiones de bombardeo tripuladas desde Incirlik contra blancos en la cercana Siria podría ser una gran ventaja ya que permite acortar los tiempos de vuelo, señalaron analistas.
Turquía, miembro de la OTAN, rechazaba hasta hace poco participar en las operaciones de la coalición contra el EI, ante el temor de favorecer así a los kurdos sirios que combaten sobre el terreno contra los yihadistas cerca de su frontera. EE.UU. reclamó durante meses una implicación más activa de Ankara en la lucha contra los islamistas radicales.
Pero el atentado del 20 de julio en Suruç, en el que murieron 32 personas y que fue atribuido al EI, llevó al Gobierno turco a dar un giro en su estrategia.
El 24 de julio lanzó una "guerra contra el terrorismo" que apuntó tanto a los rebeldes kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) como al EI en Siria.
No obstante, los numerosos ataques aéreos posteriores al anuncio se centraron en la guerrilla kurda, y oficialmente sólo hubo tres bombardeos contra el EI.
Ayer la agencia gubernamental turca Anatolia dijo que 390 rebeldes kurdos murieron y otros 400 resultaron heridos en dos semanas de campaña contra objetivos en el norte de Irak.
Por su parte, el PKK siguió cometiendo ataques contra las fuerzas del orden, de las que al menos una veintena de efectivos murieron desde el inicio de este nuevo ciclo de violencia, según fuentes oficiales turcas. "El PKK debe retirar inmediatamente el dedo del gatillo y declarar que respeta el alto el fuego" que mantenía con el Estado turco desde hacía casi tres años, dijo ante la prensa Selahattin Demirtas en la ciudad de Van (este). Al Ejecutivo le pidió detener las operaciones de seguridad y declararse dispuesto al diálogo.
El HDP de Demirtas, considerado la plataforma política del PKK, consiguió el 13% de los votos en las elecciones legislativas del 7 de junio, haciéndose con 80 escaños de los 550 que componen el Parlamento turco.
Según, el Departamento de Defensa estadounidense el EI fue considerablemente debilitado por los ataques aéreos internacionales que cumplieron el sábado un año. Las fuerzas antiyihadistas controlan, entre tanto, dos terceras partes de la frontera norte de Siria, mientras en Irak los yihadistas ya no pueden actuar libremente en alrededor del 25% del territorio habitado que tenían bajo su control, señaló.
| Agencias AFP, Reuters, EFE, ANSA y DPA |


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