Itú, Brasil - El presidente Michel Temer afirmó ayer que existe en el país una "tendencia" al autoritarismo, que se expresa en una predisposición a la centralización del ejercicio del poder.
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"Si no valorizamos ciertos principios constitucionales, nuestra tendencia es siempre caminar hacia el autoritarismo. Nosotros, el pueblo brasileño, tenemos, digamos, una predisposición a la centralización", declaró el presidente brasileño en un acto por el Día de la República en la ciudad de Itú, en el estado de San Pablo.
El líder conservador citó como ejemplo los golpes de 1930 y 1964, que instalaron sendas dictaduras militares en el país.
"Nuestra Constitución (de 1988), que refundó el Estado brasileño, es categórica: todo poder emana del pueblo. Las autoridades somos constituidas, no directas. El pueblo nos constituye y, por lo tanto, debemos ser siempre un instrumento de voluntad popular, porque ejercemos mandatos meramente transitorios", dijo Temer.
Las declaraciones de Temer se dan en un contexto de descrédito de la clase política, salpicada por denuncias de corrupción.
La megacausa "Lava Jato" ("Lavado de Autos"), que desde 2014 investiga posibles tramas de corrupción entre políticos y empresarios del país, alcanzó tanto a dirigentes del oficialismo como de la oposición. El propio Temer fue denunciado dos veces por la Procuración General por cargos de corrupción. Sin embargo, sus aliados en el Congreso impidieron en ambas oportunidades suspenderlo como presidente para que la Corte Suprema lo juzgara.
Asimismo, crecen en sectores de la población los llamamientos a un golpe militar. En septiembre último, un general en actividad, Antonio Hamilton Martins Mourão, secretario de Economía y Finanzas del Ejército, declaró que si la "justicia no resuelve el problema político, compañeros del Alto Comando del Ejército entienden que una intervención militar podrá ser adoptada". El general Mourão no fue sancionado.
Además, el diputado Jair Bolsonaro, un exmilitar de ultraderecha, aparece en segundo lugar en las intenciones de voto para los comicios presidenciales de octubre del año que viene. Este, que ha hecho declaraciones racistas, homofóbicas y de reivindicación de la tortura en la dictadura, apunta a disputar una eventual segunda vuelta.
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