Egipto: 45 muertos en dos atentados yihadistas contra iglesias cristianas

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Uno de los templos atacados fue la catedral copta de Alejandría, donde se encontraba su pontífice, Teodoro II. Hay conmoción internacional.

El Cairo - Dos atentados suicidas contra iglesias de los cristianos coptos de Egipto, una de ellas en Tanta, al norte de El Cairo, y la otra en la catedral de Alejandría, dejaron ayer al menos 45 muertos y 118 heridos. El doble golpe fue reivindicado por el Estado Islámico (EI) y se produjo en el Domingo de Ramos y a menos de tres semanas de la llegada del papa Francisco al país.

En medio de la conmoción, el presidente Abdel Fatah al Sisi impuso el estado de emergencia por tres meses.

La agencia de noticias Amaq, vinculada al grupo terrorista, informó en un comunicado que la acción fue lanzada por un "grupo de seguridad perteneciente al Estado Islámico" para "que todos los infieles y apóstatas de Egipto y de todas partes sepan que nuestra guerra contra los idólatras continúa". En el texto se identificó a los dos atacantes como ciudadanos egipcios.

Pese a la incertidumbre y las palabras incendiarias del EI, el vocero del papa Francisco, Greg Burke, adelantó que "el viaje del Papa sigue en pie como estaba planeado", el próximo 28 de abril (ver página 19).

El primer atentado sacudió el templo de Mar Guergues -San Jorge, en árabe- en la ciudad de Tanta, a 120 kilómetros al norte de El Cairo, alrededor de las 10 de la mañana. El ataque coincidió con las celebraciones del Domingo de Ramos, que marca el comienzo de la Semana Santa. Al menos 27 personas fallecieron allí y decenas resultaron heridas.

Inmediatamente los principales actores políticos y religiosos del país condenaron el sangriento atentado. "Se trata de un acto terrorista impío, pero erradicaremos el terrorismo de Egipto", sentenció el premier Sherif Ismael.

Dos horas después, las condenas y los repudios seguían acumulándose cuando otro atacante suicida detonó una bomba que sacudió las puertas de la catedral copta de San Marcos, en la ciudad costera de Alejandría, y mató al menos a 18 personas, entre ellos los tres policías que le impidieron el ingreso a la iglesia, e hirió a otras 40, según el conteo provisorio del Ministerio de Salud.

Al momento del ataque, el propio Teodoro II, el Patriarca de Alejandría y de toda África de la Iglesia ortodoxa de Alejandría, se encontraba dentro de la catedral encabezando el servicio religioso. Su secretario, Angelious Izhaq, informó que resultó ileso.

Horas después del ataque, cientos de personas se concentraron frente al templo atacado en Tanta, para mostrar su solidaridad con las víctimas del atentado y para reclamarle airadamente al Gobierno garantías de seguridad.

El Gobierno egipcio destituyó a los jefes de Seguridad y de Investigación Criminal de la provincia de Al Garbiya, donde se encuentra la primera iglesia atacada, pero el castigo no fue muy duro: ambos funcionarios fueron reubicados en otros puestos.

El presidente Al Sisi declaró tres días de duelo nacional, decretó que las Fuerzas Armadas ayuden a la Policía a garantizar la seguridad de las "instalaciones y los edificios vitales para el país" y difundió un comunicado en el que expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y consideró que los atentados fueron un "ultrajante acto terrorista que tuvo como objetivo tanto a los coptos como a los musulmanes".

La comunidad internacional condenó fuertemente los atentados. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se declaró en Twitter "triste por el ataque terrorista en Egipto". "Estados Unidos lo condena duramente. Tengo mucha confianza que el presidente Al Sisi manejará la situación del modo apropiado", agregó.

Desde Rusia, Vladímir Putin, dijo que "el crimen cometido en plena festividad religiosa sorprende por su ferocidad y cinismo".

Agencias ANSA, Reuters y EFE

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