27 de junio 2011 - 00:00

Ejemplos de la no tragedia

Los violentísimos incidentes protagonizados ayer por los frustrados hinchas de River Plate por el descenso al torneo Nacional B no registran antecedentes en lo que hace a otros grandes en igual situación, y hacen imposible no recordar lo sucedido en el pasado en circunstancias similares. Que sirvan estos ejemplos para que River Plate encuentre rápidamente el rumbo del regreso al lugar que, obviamente, merece. Pero para que esto suceda, parece una condición indispensable que quienes ayer recurrieron a la violencia no tengan lugar en ese futuro. Esos delincuentes hicieron mucho más que un descenso para que River sea hoy un poco menos grande que ayer. Veamos:

· San Lorenzo ya había perdido contra Argentinos Juniors 1-0 en el viejo y británico estadio de Ferro Carril Oeste, y acababa de convertirse en el primero de los cinco grandes «históricos» en descender. Era el 15 de agosto de 1981, un sábado de sol en Buenos Aires. Pese a lo dramático del momento y de lo doloroso de la derrota para los «cuervos», no hubo incidentes; la hinchada de San Lorenzo, revoleando sus remeras, suéteres y camperas, despidió a sus jugadores cantando: «Ciclón, Ciclón, es sólo un año; te vamos a seguir, adonde quieras ir». Cumplieron: San Lorenzo jugó «de local» (por su gran convocatoria) todos los partidos del campeonato de Primera B (que así se llamaba por esa época), casi siempre en las canchas de Vélez, Boca y River, de local y de «visitante». Y ganó el torneo de punta a punta.

· El 22 de diciembre de 1983 Independiente se consagró campeón en su estadio, aventajando por un punto a San Lorenzo y derrotando a Racing Club en el clásico de Avellaneda. La particularidad de ese encuentro fue que dos fechas antes el visitante había descendido a la B, tras una derrota contra -ironías del fútbol- Racing (pero de Córdoba) por 4 a 3.

La cancha, repleta de hinchas de ambos equipos (era un día de semana por la tarde, dos días después sería Nochebuena), se vació sin incidentes, luego de los festejos del «rojo» y de las promesas de un pronto regreso de la «Academia» a la máxima categoría.

El retorno de Racing no fue inmediato: tuvo que pasar dos años en la B. Su hinchada soportó estoicamente en 1984 que Gimnasia y Esgrima La Plata lo condenara a pasar un año más en el limbo del ascenso, tras dos finales en las que la «Academia» fue superada en ambas. Un año más tarde ganaría la final del torneo reducido ante Atlanta, y regresaría a la Primera División. No le fue sencillo a Racing su paso por la B: su estadio fue alquilado para depósito de papas y sus jugadores a un club mendocino (de lo contrario, habrían pasado un semestre sin jugar).

· Si bien no está entre los «grandes» tradicionales, Rosario Central es una de las entidades de mayor convocatoria del país. «El Canalla» también protagonizó dos descensos en las últimas décadas: en 1984 bajó a la B y su gente hizo algo similar a los de San Lorenzo y Racing en cuanto a violencia: nada. En 1987, el año de su retorno, salió campeón de Primera División. El año pasado cayó 3-0 de local contra All Boys frente a 45.000 de sus hinchas y perdió la categoría. Como prueba de los cambios que se verifican a simple vista en la sociedad argentina -reflejados en las conductas patológicas que se manifiestan en el fútbol-, esa vez se produjeron incidentes dentro y fuera del estadio, hubo una marcha contra el presidente del club Horacio Usandizaga y éste debió abandonar el cargo.

Sin embargo, ni siquiera lo sucedido el año pasado en el Gigante de Arroyito -y ningún descenso de los «grandes»- puede comparase con lo ocurrido ayer en el estadio de River Plate y en sus inmediaciones. La violencia desplegada por un grupo numeroso de hinchas del club descendido no tiene parangón en la historia de los más poderosos del fútbol mundial, ya no sólo en la Argentina.

Cabe recordar que se fueron a la B clubes tanto o más grandes que River Plate, como el Manchester United, la Juventus, la Roma, el Milan, el Bayern Munich, el Olympique Lyonnais y el Olympique Marseille (que son el «Boca» y el «River» de Francia) y el Atlético Madrid, por citar sólo algunos nombres. El United, además, fue enviado a la «relegation» nada menos que por sus odiados conciudadanos del Manchester City; ocurrió en 1974. Después se convertiría en la megacorporación que es hoy.

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