Finalmente, la semana quedó con el Dow retrocediendo el 0,68% para estacionarse en 8.076,29 puntos, quebrando así lo que fue una seguidilla de seis semanas consecutivas de suba. Si bien no es una suba, parece válido pensar que atrás quedó el fantasma que disparó el más del 3,5% que perdió el Promedio Industrial el lunes pasado, lo que justifica que algunos hablen de una "semana de corrección de precios". Si bien podríamos hablar de la importancia que tuvieron los balances de varias cotizantes (Microsoft, American Express, IBM, DuPont, Apple, Caterpillar, Amazon, Ford, etc., todos ellos mejor que lo esperado) y las pocas supresas negativas que surgieron (Amgen, 3M, Boeing, Merck, Morgan Stanley), lo cierto es que el mercado estuvo bailando al ritmo que le marcó la evolución de los papeles financieros. Para esto, más que los resultados económicos fue clave el adelanto de los resultados de los "exámenes de tensión" que está efectuando la Reserva Federal al sector bancario. Si bien no hay precisiones, la conclusión dada el viernes fue que las entidades norteamericanas se encuentran sobrecapitalizadas, aunque pueden llegar a necesitar más fondos. No sorprende entonces que el Dow trepara el 1,5%. ¿Y las malas noticias? Las malas noticias son el resto. Prácticamente todo lo referido a la "economía real" siguió evidenciando que el final de la crisis no está cerca. Con poco más de 160 balances del S&P 500 difundiéndose en los próximos cinco días, existe alguna chance de que el buen humor continúe.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario