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“El ardor” se suma a la temporada marplatense
La obra, de Alfredo Staffolani, arranca como la habitual comedia de verano pero, según su director, su clima de familia disfuncional se va espesando cada vez más hasta llegar a su desenlace intenso.
El Ardor. Luciano Cáceres con la coprotagonista, Valentina Bassi.
L.C.: Empieza como una comedia costumbrista y después se pone más profunda. Arranca como una comedia, luego es una comedia dramática y después viene la trompada. Es un matrimonio estancado, dentro de una familia que ya está detonada, con un adolescente en pleno despertar sexual. Beben para pasar el calor y para que pase el día y empiece otro, para sostener la rutina, y si el pibe molesta le dan vino y que se duerma. Hasta que llega un primo del interior y todo eso que no se hablaba empieza a salir. Todo ese deseo adormecido empieza a brotar y pone en jaque el vínculo entre ellos, la definición del pibe, todo lo que había suspendido la madre de la familia. Y tiene una definición intensa.
P.: ¿Cómo se lleva con la dirección y actuación simultáneas?
L.C.: Lo había hecho una sola vez hace mucho y dije "nunca más". Pero acá estoy. Es intenso, divertido y un poco esquizoide, sobre todo en los primeros ensayos en los que uno está tan preocupado por las cuestiones técnicas. Es una obra que tiene mucho audiovisual: Hay video, efectos de agua, mucho trabajo de utilería, música y una puesta de luces muy grande.
P.: ¿Cómo encuentra la escena artística en general?
L.C.: Hay un panorama incierto todavía. Esperamos muchas definiciones con respecto al Incaa, sobre cómo se van a gestionar las películas, sobre todo las que no cuentan con una gran estructura. Y a la espera también de ficciones en la televisión. Hay muchas cosas por hacerse, pero más allá de lo que es Pol-Ka y Underground, hay otras que están todavía definiéndose. Por un lado parece que va a haber una apertura en lo que tiene que ver con Netflix, HBO y todos los canales que van a empezar a anclar sus realizaciones en estas plataformas. Hay que ver qué sucede y cómo impacta lo económico.
P: ¿Hasta que punto las nuevas plataformas están modificando las formas de producir y consumir?
L.C.: Si en las nuevas plataformas se puede hacer ficción es bueno porque hay trabajo, pero estamos en plena transición. Y hay que pensar no sólo en contenidos para lo nacional sino para poder competir en el exterior, como antes hacíamos en la televisión, con nuestras novelas y nuestro cine, que se veían en todos lados.


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