10 de agosto 2015 - 00:00

El ascenso de Temer desata una batalla de poderes en el Planalto

El PMDB oficialista consiguió la vicepresidencia luego de renovar la alianza parlamentaria con el PT, tras las elecciones del año pasado. El cargo fue ocupado por Michel Temer, de 74 años.
El PMDB oficialista consiguió la vicepresidencia luego de renovar la alianza parlamentaria con el PT, tras las elecciones del año pasado. El cargo fue ocupado por Michel Temer, de 74 años.
Brasilia - En coincidencia con las versiones de prensa que revelaban los planes de la oposición para llevar adelante un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, a más tardar este año, su número dos en el Planalto, Michel Temer, del PMDB oficialista, envió un mensaje al espectro político en el que se posicionó como "una alternativa al poder", en declaraciones que desataron la furia del Partido de los Trabajadores (PT), que ahora lo acusa de formar parte del sector "golpista".

Las palabras de Temer llegaron en vísperas del cacerolazo que tronó el jueves pasado en todo del país, y además de advertir que la crisis podría empeorar, resaltó que el país necesita "una persona con capacidad para reunificar todo. Como articulador político quiero hacer este llamado (a la unión)", sostuvo. Sus dichos fueron interpretadas por el Gobierno como una autopostulación en caso de que Rousseff deba dejar la Presidencia.

El malestar fue tal que Rousseff se reunió el viernes con su jefe de Gabinete, Aloizio Mercadante, y Temer, a quien le exigió explicaciones por sus palabras. De acuerdo con la versión de Brasil247, el vicepresidente sostuvo que su mensaje fue un llamado a la calma a sus pares del PMDB en el Congreso, que se han mostrado dispuestos a llevar adelante el impeachment contra la mandataria. No obstante, Mercadante lo acusó de haber desacreditado a Rousseff en momentos que protagoniza una de las peores crisis institucionales desde el retorno de la democracia en 1985.

Temer ofreció su renuncia, pero no fue aceptada. "Son infundadas las versiones de que dejé la articulación política. Tengo responsabilidades con mi país y con la presidenta Dilma", escribió después en su cuenta de Twitter.

Lo cierto es que Temer, un político de bajo perfil conocido por su afición a la poesía, transita el inicio de un estrellato.

"Temer está emergiendo de las sombras de la presidenta Dilma Rousseff, que se enfrenta a una rebelión por los partidos en su coalición que piden su destitución por el escándalo en Petrobras y una economía en declive", escribió el viernes el diario The New York Times respecto de la crisis. Sin importar si "Rousseff se mantiene en el poder o es derrocada, su vicepresidente ya está viendo crecer su influencia y adquiriendo un papel más activo en el día a día del Gobierno", se lee en el artículo del periódico estadounidense.

De acuerdo con analistas, Temer se está posicionando a sí mismo en un rango de escenarios posibles, incluido el que lo colocaría como el nuevo presidente de Brasil. El ala opositora del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, liderada por Eduardo Cunha en la Cámara de Diputados, se ha mostrado dispuesto a llevar adelante un juicio político, que en caso de ser fructífero, coloca a Temer primero en la línea de sucesión.

El escándalo en Petrobras, la devaluación del real y las reformas fiscales forman parte del abanico de problemas que pusieron al Gobierno de Rousseff a la defensiva. A una semana de una nueva convocatoria opositora a la calle, que se prevé multitudinaria, Rousseff evalúa ahora un cambio de gabinete y según Folha de Sao Paulo, no se descarta la incorporación de Luiz Inácio Lula da Silva en los ministerios de Defensa o la Cancillería.

Por lo pronto, los empresarios decidieron darle un espaldarazo al pacto por la gobernabilidad en Brasil propuesto por Temer, ante el temor de que la crisis política alimente aún más la económica.

Luiz Carlos Trabuco, presidente del Bradesco, segundo mayor banco privado de Brasil, alertó sobre la gravedad de la crisis e instó a los partidos a olvidar sus ambiciones personales y a unirse en torno a un pacto que pueda ayudar al país a superar sus problemas. "Las personas necesitan tener la grandeza de separar las ambiciones personales y ver qué es lo mejor para el país. Necesitamos salir de ese ciclo que en cuanto peor (esté la situación), mejor (para los partidos de oposición). ¿Mejor para quién? Para Brasil no lo es", afirmó.

Las dos principales patronales regionales de empresarios de Brasil ya habían instado el jueves a los partidos a trabajar de forma unida y manifestado su apoyo al pacto propuesto por Temer. Para la Federación de las Industrias de Sao Paulo (Fiesp) y la Federación de las Industrias de Río de Janeiro (Firjan), llegó la hora de que todos "dejen de lado sus ambiciones personales o partidarias y miren por el mayor interés de Brasil" ante la peor crisis en Brasil en los "últimos 20 años".

Los analistas consideran a este año perdido y prevén que Brasil terminará 2015 con una contracción económica del 1,80%, su peor resultado desde 1990, y con una inflación del 9,25%, la más elevada desde 2003, así como con el desempleo en aumento.

Agencia EFE y

Ámbito Financiero

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