13 de noviembre 2013 - 00:00

“El auge del policial tiene que ver con la violencia actual”

Aunque su próxima novela será de ciencia ficción, Maggiore dice que “es una especie de continuidad. Dentro de la novela de ciencia ficción hay una parte que es del orden del policial”.
Aunque su próxima novela será de ciencia ficción, Maggiore dice que “es una especie de continuidad. Dentro de la novela de ciencia ficción hay una parte que es del orden del policial”.
En 2001 la novela policial "Entre hombres" ganó en México el Primer Premio de un importante concurso internacional. Escrita por el argentino Germán Maggiore, en nuestro país ese libro pasó prácticamente inadvertido, anduvo de mano en mano, y fue una recomendación de boca en boca entre unos pocos. Sucedió los mismo que con otros textos publicados una década atrás que no fueron tomados en cuenta y últimamente han sido recuperados por diversas editoriales. En el caso de "Entre hombres", un thriller político, que publicada por la editorial Edhasa, mereció que Ricardo Piglia sostuviera que "es la novela que me llevaría a una isla desierta (para no ilusionarme con lo que me espera al volver)". Germán Maggiore ha participado de "Las Fieras, antología del género policial en la Argentina", con "El baterista invisible" recibió el Primer Premio en el Concurso Teatro y Rock organizado por Argentores y la FM Rock & Pop, y su libro de cuentos "Poesía estupefaciente" fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Por qué a su dura novela policial decidió llamarla "Entre hombres"?

Germán Maggiore: Es una referencia al tipo de historia y básicamente a como está construida, en que todos los personajes son hombres y se instalan en el mundo de la marginalidad y la violencia extrema. Hago un guiño a ese mundo de hombres. No hay casi personajes femeninos. Hasta las mujeres que alcanzan preponderancia narrativa son travestis; es decir, en un principio, como género, hombres, antes de tener una diferente elección sexual. La novela es un thriller por el ritmo, el vértigo y la construcción de la trama donde hay una cuestión a resolver que es bien clásica del policial.

P.: ¿Y por qué instaló la acción casi veinte años atrás?

G.M.: Transcurre en 1996, cerca del momento en que la escribí y cuando empieza a resquebrajarse el modelo de la convertibilidad. El mundo de policías y delincuentes se ve reflejado a través de una historia donde la droga central es la cocaína, que hace irrupción en otros sectores sociales, provoca nuevos adictos. Hay una orgía que incluye a altas figuras de la política, que termina con varias muertes. Hay una cámara oculta que registra la escena. Un senador que es filmado. La novela describe el proceso de recuperación de ese video por fuerzas de seguridad completamente corruptas. Cuenta de un juez que distrae las huellas, y de un conjunto de marginales que son funcionales a ese mundo de corrupción. Un mosaico donde se cruzan jerarcas, funcionarios, chorros, drogadictos.

P.: No es común en nuestra narrativa policial poner personajes relevantes mezclados íntimamente con seres marginales.

G.M.: Hay en la novela una sobreabundancia de personajes. Es un efecto buscado. Busqué mostrar la vinculación entre distintos estamentos de la sociedad. Es un modo que parte de un maestro del thriller. Mi novela comienza con la cita "no se puede perder lo que no se ha tenido nunca" de James Ellroy. Quizá quise emular al Ellroy de esa poderosa trilogía formada por "América", "Seis de los grandes" y "Sangre vagabunda" , donde muchos personajes se desenvuelven en una trama política. El carácter político del policial, en el que trabajé, ya estaba antes explícito en Chester Himes.

P.: Resulta por lo menos curioso que "Entre hombres", que ganó el Primer Premio del Concurso Resistencia/ Alfaguara en 2001 en México, recién trasciende entre nosotros una década después y editado por otra editorial.

G.M.:
La circulación de los textos es rara, uno nunca sabe qué va a pasar. Cuando me premiaron la novela pensé que iba a tener algún tipo de repercusión, era un premio importante. En México me hicieron una recepción muy fuerte, una promoción muy grande. Cuando volví a Buenos Aires, la cosa había cambiado mucho. El contexto económico político, era el 2001, nos colocaba al borde del colapso. Mi libro siguió circulando pero por abajo, entre amigos que se lo pasaban, en el famoso boca a boca. Eso hizo que Fernando Fagniani me pidiera reeditarla, y ahora "Entre hombres" viene teniendo una repercusión mayor. Cumplió un circuito raro, pero finalmente feliz.

P.: ¿En algún momento pensó que podía ser llevada al cine?

G.M.: Tiene un formato que podría adaptarse. Hubo gente que se interesó en encarar un proyecto, ya veremos. Es una historia que es filmable. Por mi lado estoy escribiendo con Damián Richarte un guión para el actor y director chileno Cristian Mamani. Mi mayor deseo sería poder escribir con un equipo una serie cómo "Breaking bad".

P.: ¿Su trabajo diario es la escritura?

G.M.: Soy odontólogo, implantólogo, hago implantes. Es una profesión que me da mucha libertad, me permite dedicarme a la literatura sin presiones de tener que escribir otro tipo de cosas. Recuerdo que Lucrecia Martel, que es muy obsesiva con los odontólogos, con las piezas de la odontología, dice que "la boca es una síntesis de la civilización y la barbarie, por una lado está la lengua, que es lo fundacional de la civilización, y por el otro los dientes, que es el instrumento de la barbarie" Así que trabajar en ese ámbito en un punto tiene que ver para alguien que escribe thrillers.

P.: ¿Por qué cree que está tan en auge el policial?

G.M.: El atractivo del policial es permanente. Ha tenido la capacidad de irse reformulando a través del tiempo. "El juguete rabioso" de Roberto Arlt en un punto es un policial que está en el margen del género. Borges hizo del policial una parte de su obra. Y Rodolfo Walsh une esas dos tradiciones, hace una reconversión de una a otra, pasa de Borges a Arlt. En mi caso Arlt es una gran influencia, está presente o latente en todo lo que escribo. En cuanto al auge del policial considero que tiene que ver con el contexto en que vivimos, con la situación de la región y del país en particular, con un componente muy fuerte de violencia tanto manifiesta como latente. El policial ofrece una relato sobre eso que está pasando. En los mejores casos busca entrar en profundidad en lo que los medios trabajan en la superficie de forma reiterada. En el policial se cristalizan los datos de la inseguridad en que se ve inmersa la sociedad.

P.: ¿Ahora qué está escribiendo?

G.M.: Una novela de ciencia ficción.

P.: ¿Por qué cambió de género narrativo?

G.M.: Para no quedar encasillado en un género, por otra parte es una especie de continuidad. No me aparto demasiado, dentro de la novela de ciencia ficción hay una parte que es del orden del policial. Es una ciencia ficción más introspectiva, al estilo de Ballard. Quiero hacer una versión personal de algunos textos que me han gustado mucho cuando era chico. "El mundo sumergido" de Ballard me parece una novela notable. Es un nicho interesante que no ha sido muy explotado por nuestros escritores, son muy pocos los que han publicado textos de ese tipo No tenemos una tradición, como sí la tenemos del policial. Y éste es un momento bueno para ciencia ficción, dado que uno vive en una especie de limbo donde la realidad no está en ningún lado.

P.: ¿La acción sucede en Buenos Aires?

G.M.: Pasa en un plano internacional, pero centralmente en Buenos Aires, y en el interior, en campos inundados, convertidos en una especie de gigantesco pantano. La historia, como en "Entre hombres", está planteada cronológicamente. El orden temporal me da un orden interno del relato. Y nuevamente hay muchos personajes y de diversos estratos sociales. Y todo arranca con el robo de las manos de Perón, porque también la política tenía que volver a estar. Y en vez de la acción marcada por policías, esta vez está a través de servicios de inteligencia.

Entrevista de Máximo Soto

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