Cuando los rescatistas llegaron a la zona donde se había dado vuelta la embarcación, con al menos 700 personas a bordo, en la madrugada del domingo comenzaron la búsqueda navegando en gomones.
"Durante la búsqueda de los cadáveres en el mar encontramos dos personas vivas en medio de los muertos", contaron los socorristas. "Estaban al límite de sus posibilidades, gritaron con las últimas fuerzas que les quedaban porque escucharon el ruido del motor. Logramos individualizarlos y salvarlos, no habrían resistido mucho más", declaró una persona que participó del rescate.
Luego, los socorristas italianos sacaron del mar únicamente cuerpos. No había más gente con vida.
El relato de los dos sobrevivientes fue confirmado por los hombres de la Guardia Costera y del CISOM,
el organismo italiano de socorro de la Orden de Malta, que llegaron al lugar del naufragio.
"Serían las 2 de la madrugada y en el lugar no había ni una pista sobre el buque pesquero hundido: sólo quedaban unas manchas de nafta y pocos restos, como pedazos de madera. Logramos salvar a dos náufragos, los últimos que encontramos después de otros 26 que ya habían sido puestos a salvo en el buque mercante portugués King Jacob", contó Gianluigi Bove, comandante del buque italiano Gregoretti.
La búsqueda de posibles sobrevivientes prosiguió ayer. Pero más allá de las formalidades, no hay esperanza de encontrar gente con vida. Lo que se espera ahora que ocurra es que comiencen a aparecer en la superficie los cadáveres de los emigrantes que estaban en el pesquero hundido. El mar devuelve a sus muertos.
En tanto, se desconoce la cantidad de inmigrantes que estaban en el barco, quizás 700 o incluso más, 900 o 950. Nunca se sabrá con precisión. Incluso los relatos que hicieron los sobrevivientes no logran aclarar este punto.
Lo que sí es seguro es que la barcaza sobrecargada de migrantes funcionaba como los círculos del infierno de Dante Alighieri: había diferentes categorías.
"El barco estaba de hecho dividido en tres segmentos", relató uno de los sobrevivientes, un joven de Bangladesh que tras ser salvado en el mar fue internado en un hospital en Catania.
"En el nivel más bajo de todos estaban quienes se encontraban en la bodega, centenares de personas: los 'jefes' del barco, o sea los traficantes de seres humanos, habían cerrado las compuertas de la bodega para evitar que la gente subiese a la superficie durante la navegación".
"Luego había un segundo nivel, para quienes se encontraban en una peque-
ña cabina en la cubierta, y por último la tercera categoría, en el puente de la embarcación".
Giovanni Salvi, el fiscal italiano a cargo de la investigación del naufragio, está a su vez convencido de que "gran parte de los inmigrantes a bordo no tenían ninguna chance de salvarse. Así de simple", precisó.
A bordo del buque Gregoretti los vivos están junto a los muertos. Quien logró sobrevivir tiene la mirada perdida, en medio del silencio. Junto a ellos están las bolsas negras y blancas con la inscripción "body" (cuerpo) y un número que identifica a los cuerpos.
Tras haber atracado en el puerto de la isla de Malta, los muertos fueron llevados a una morgue. Por horas, la gente de Malta se fue acercando para dar un último saludo a los emigrantes que perdieron la vida en una de las tantas tragedias de estos años en el mar Mediterráneo.
| Agencia ANSA |

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