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El cambio puede implicar nuevos realineamientos en el gabinete nacional
En cada uno de los recortes -con la salvedad de esta mudanza de Transporte-, el repliegue de De Vido ha implicado el ascenso de la juvenilia K que encarna Axel Kicillof. El «ustedes» podría describir otra especie: los pingüinos o el kirchnerismo «de Néstor». En esa clave, la medida de ayer puede interpretarse como otro avance del cristinismo sobre el nestorismo.
En marzo, cuando asumió Alejandro Ramos promovido por De Vido, en Planificación se lo relató como una ratificación tras la tragedia de Once. En menos de 100 días, Ramos y su mano derecha Edgardo Colombini, que fue jefe de Gabinete de Granadero Baigorria durante la intendencia de Ramos, quedarán bajo la órbita de Interior, cartera que controla Florencio Randazzo.
Invisible, Colombini -juró en el sillón del moyanista Jorge «Gallego» González- despliega virtudes silenciosas. Es quien fiscaliza las declaraciones juradas de las líneas de colectivo sobre cantidad de unidades, pasajeros y recorridos. Esos tres elementos forman la llave mágica de los subsidios.
Son 21 mil millones anuales, de los cuales 16 mil millones se reparten en el área metropolitana. Entre las líneas urbanas, la contribución del Estado representa entre el 75 y el 82% del costo operativo. La cesión de esas bendiciones se escurrió de las manos de De Vido.
Hay un matiz entre los técnicos rama Kicillof y el ala política de Andrés «Cuervo» Larroque, casi omnímodo tras desplazar a Eduardo «Wado» De Pedro -el único con título universitario de ese club- y someter a Juan Cabandié y José Ottavis. El staff Kicillof se abocó, por ejemplo, al diseño de un programa energético que más allá del capítulo YPF, explora una política en materia de subsidios.
Por ahora, hay un sector que estos jóvenes no tocaron: Minería. No implica que reine la calma porque en esas latitudes Jorge Mayoral ya soporta el bombardeo sistemático de Débora Giorgi.
Suenan otras músicas: en febrero, a los gobernadores de la OFEMI les pidieron que acerquen «propuestas» para cambios impositivos en materia de minería. La urgencia de YPF congeló esos movimientos. ¿Se puede plantear la ecuación energética sin el factor minero? Tarde o temprano, los jóvenes mirarán esa variable.
A De Vido le queda como núcleo fuerte el conglomerado infraestructura. Toda una ironía: las obras públi-


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