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El campo ya paga “retención” del 70%
El porcentaje se desprende al sumar los impuestos que le fijó el Gobierno a los granos y la diferencia cambiaria entre el dólar oficial y el "blue". La brecha dificulta la liquidación de divisas.

El cálculo, elaborado por la consultora Idesa para este diario, explica por qué a los organismos oficiales les resultó tan difícil en estos meses convencer a los exportadores de liquidar sus divisas. Y por qué pareció imposible evitar, con esto, que el Banco Central se viera afectado por la mayor pérdida de reservas de los últimos diez años.
La tonelada de soja cerró ayer cerca de los u$s 523. Pero como los productores deben afrontar hoy una alícuota de retención a la exportación del 35%, el precio del commodity que terminaron percibiendo fue de sólo u$s 340. Al liquidarlo en el mercado cambiario oficial, recibieron ayer por cada tonelada unos $ 1.600. Pero al valor del dólar "blue" hubieran recibido, en cambio, $ 3.100. Así, entonces, queda conformado el excedente del que se apropia el Estado: por cada tonelada de soja, unos $ 1.500 por la diferencia de cambio entre dólar paralelo y el oficial, y otros $ 1.700 por las retenciones. En total: $que representan un 67% del precio internacional de la soja. En el girasol, esta misma "retención efectiva" se acerca al 70% ($ 3.800 por tonelada); y en el maíz y el trigo, al 62% y 37%, respectivamente.
El efecto de esta enorme apropiación por parte del Estado explica la floja liquidación de dólares que se vio en febrero y marzo en el mercado cambiario, y que en esos meses complicó la supervivencia en la plaza del BCRA. En ese bimestre del año pasado, la liquidación promedio fue de u$s 340 millones semanales por cereales y oleaginosas; pero en igual período de este año cayó a u$s 300 millones.
"El mercado cambiario desdoblado, con un dólar oficial y otro paralelo y una brecha grande entre ambos, genera un gran sesgo antiexportador. Mientras más se abra esta brecha, mayor será la imposición efectiva a la exportación", comentó a este diario el economista Jorge Colina, de la consultora Idesa.


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