28 de octubre 2013 - 00:00

El cautivante saxo de Andrés Hayes

Andrés Hayes se hace muy original cuando su repentismo le permite libertades lindantes con el free y utiliza su saxo como si fuera un niño rebelde y descarnado.
Andrés Hayes se hace muy original cuando su repentismo le permite libertades lindantes con el free y utiliza su saxo como si fuera un niño rebelde y descarnado.
Presentación de "El imperio de las luces". Actuación de Andrés Hayes (saxo tenor). Con Francisco Lovuolo (piano), Patricio Carpossi (guitarra), Mauricio Dawid (contrabajo) y Pedro Ahets Echeverry (batería). (Onyx, 25 de octubre; repite el 31/10 en Virasoro Bar).

Andrés Hayes hizo varios de los pasos que un músico rioplatense como él puede dar por estos tiempos. Arrancó siendo niño en el conservatorio de La Lucila. Formó su banda de rock juvenil con Tomi Lebrero y Alvy Singer. Todavía adolescente, tuvo tu trío jazzero con Javier Martínez y Daniel Espeche. Pasó luego por las aulas de la Universidad Católica y fue discípulo de Hugo Pierre, Carlos Lastra y Rodrígo Domínguez. Estudió armonía y composición con varios de los músicos algo mayores que él e hizo su experiencia española como alumno de Perico Sambeat y Jesús Santandreu.

Más recientemente, suele tomar clases con George Garzone, el norteamericano que se ha hecho habitué de nuestro país. Es docente particular y en el Instituto Tecnológico de Música Contemporánea. Y, siempre desde el saxo tenor y al frente de su quinteto, lleva editados ya tres álbumes, el último de los cuales es este "El imperio de las luces" que hora está presentando en diferentes clubes de jazz porteños.

Compositor de los temas, presenta sus obras como si fueras "standards". Las expone, les entrega extensos para la improvisación, y las cierra volviendo sobre la melodía principal. Es clásico en el planteo y también en su manera de escribir y de arreglar. Pero se hace muy original cuando el repentismo se permite libertades lindantes con el free y utiliza su saxo como si fuera un niño rebelde y descarnado, o cuando entrega el protagonismo al enorme -aunque aún muy joven- pianista Francisco Lovuolo, que no fue parte del disco pero que es igualmente fundamental en esta formación.

La lista de temas estuvo íntegramente dedicada a presentar el material del nuevo álbum: y de allí merecen especial mención "Otras voces" y la pieza que da nombre al disco. Y no faltó su "Song for George Garzone", dedicada al maestro que en el CD tocó como invitado. Hayes maneja el tenor con la comodidad de quienes disponen de muchos recursos técnicos. Y con un par de cambios respecto del elenco que pasó por el estudio -Sergio Dawid por Jerónimo Carmona en contrabajo; el citado Lovuolo por Ernesto Jodos en piano-, el grupo tiene sobrados méritos como para ser parte de estos conciertos.

R.S.

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