22 de junio 2011 - 00:00

El Central también plancha las tasas

El Central también plancha las tasas
La estrategia de mantener el dólar prácticamente estable hasta las elecciones presidenciales va de la mano de otra política que baja de la Casa Rosada y que implementa el Banco Central: impedir que las tasas se muevan de los actuales niveles, extremadamente bajos en términos reales.

La prueba más clara de esta estrategia es que la Badlar (tasa de plazos fijos mayoristas) prácticamente no se ha movido del 11% anual desde el arranque del año. Y en la medida en que el dólar tenga menos movimiento, lo más probable es que estos valores para la tasa tampoco lo tengan.

Para los ahorristas no es un negocio muy atractivo ni mucho menos, ya que un plazo fijo no alcanza para compensar ni la mitad de la inflación anual. Pero la evolución de los depósitos dice lo contrario: las colocaciones a plazo siguen creciendo a buen ritmo del 39% anual, más allá de una desaceleración menor en los últimos dos meses. En otras palabras, si bien el público y las empresas avanzan de manera creciente hacia una dolarización, esto no impide que crezcan los depósitos en moneda local.

Tasas muy bajas y un contexto de alta inflación son sinónimos de consumo. El público trata de acelerar la demanda para evitar los aumentos en los próximos meses y al mismo tiempo se endeuda, alentado por tasas, que se ubican en niveles relativamente bajos.

Miguel Kiguel, director de Econviews, señala que «la Argentina tiene la misma política monetaria que los Estados Unidos, es decir expansiva. Ellos emiten dólares, nosotros pesos. La única diferencia es que la economía norteamericana está en recesión, mientras que la nuestra se encuentra recalentada. La expansión de dinero se da particularmente a través de la compra de dólares por parte del BCRA. Cada dólar del superávit comercial es adquirido por la autoridad monetaria, que emite pesos para incorporar esas divisas a las reservas».

Otro dato relevante es que al menos en los últimos dos meses no hubo absorción de pesos a través de la emisión de Lebac y Nobac. Más bien, el Central se ocupó de ir refinanciando los vencimientos, pero sin colocar nueva deuda en el mercado. Pudo hacerlo porque, además, el programa monetario es muy laxo y permite que el agregado M2 (es decir circulante más depósitos a la vista) crezca a un ritmo del 41% en esta etapa del año.

Aunque la apuesta del mercado es que las tasas tiendan a subir, todo parece indicar que nada de ello sucedería en la medida en que el tipo de cambio no se mueva. Las dudas, en todo caso, pasan por lo que pueda suceder en los dos últimos meses antes de las elecciones. Si el mercado comienza a descontar una devaluación, entonces las tasas tenderán a subir. Los bancos deberán premiar con mayores rendimientos a los ahorristas para que no se vayan al dólar, aunque nada de ello parece inminente.

Hasta ahora, la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont consiguió colocar deuda en pesos sin pagar mayores tasas de interés, con lo cual proyecta dicha estabilidad al mercado, en particular para plazos de hasta un año.

Las tasas bajas favorecen en particular a las empresas que buscan fondear su capital de trabajo. El descuento de cheques y documentos en los bancos oscila entre el 12% y el 14% anual, lo que representa tasas negativas. Las tasas bajas y ancladas en los actuales niveles impulsan la demanda de crédito, que está creciendo a un ritmo inédito de casi el 43%. De esta manera, el incremento del financiamiento le da un impulso adicional a la actividad económica, una tendencia que el Gobierno procurará mantener sin fisuras al menos hasta los comicios de octubre.

Pablo Wende

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