Ulrich Tukur, actor de «La vida de los otros», interpreta a John Rabe en una historia similar a la de Schindler.
Londres (Especial) - Un nuevo «Schindler» producido por el cine alemán se propone agitar las aguas en el cine político. En Alemania, acaba de estrenarse «John Rabe», un film sobre un miembro del partido nazi que salvó miles de chinos durante la masacre de Nanjing. Dirigido por el joven realizador Florian Gallenberger, la película está protagonizada por Ulrich Tukur (actor que interpretó al militar Anton Grubitz en «La vida de los otros»), además del norteamericano Steve Buscemi, la francesa Anne Consigny («La escafandra y la mariposa») y el japonés Teruyuki Kagawa.
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La BBC de Londres recordó algunas trazas del personaje: en vísperas de la Navidad de 1937, el comerciante alemán John Rabe visitó la entonces capital de China, Nanjing, y --tal como escribió más tarde en su diario-- quedó horrorizado por los cuerpos mutilados que allí vio. «Quería ver esas atrocidades con mis propios ojos», escribió «para después ser un testigo autorizado. Un hombre no puede permanecer callado ante semejante exposición de crueldad».
En esos momentos, la guerra chino-japonesa estaba en su apogeo. En lo que se denominó la «Violación de Nanjing», las tropas japonesas perpetraban ejecuciones en masa y abusando de miles de mujeres y niñas. Rabe, arriesgando su vida, permaneció en China junto con otros occidentales, y formó allí una «zona segura» para darles refugio a más de 200.000 chinos en uno de los momentos más crueles de la guerra.
Según se supo, los soldados japoneses utilizaban a los prisioneros chinos para practicar con sus bayonetas. Pero, como Alemania y Japón eran aliados, junto con Italia, en el Eje, Rabe se valio de su condición de afiliado al nazismo para proteger civiles, incluyendo los refugios que estableció en sus casas y jardines. Los diarios de este héroe inusual sólo se conocieron a fines de la década del 90, publicados en Alemania.
El diario británico señala que el film podría volver más sensibles las relaciones históricamente turbulentas entre Beijing y Tokio.
A pesar de que la epopeya de Rabe es extremadamente conocida en China, los occidentales apenas supieron sobre él hasta esa publicación. En China, las huellas de esa masacre aún no han cicatrizado, y su gobierno siempre ha creído que Japón no ha hecho el suficiente mea culpa como Alemania después de la guerra.
China asegura que 300.000 personas fueron asesinadas sólo en la masacre de Nanjing, aunque los políticos japoneses han sostenido, más de una vez, que esas cifras eran sobredimensionadas. Como en el caso de los negacionistas del Holocausto, algunos historiadores japoneses hasta llegaron a afirmar que tal masacre nunca existió.
El director Gallenberger agregó que Rabe, según se desprende de sus diarios, no tenía sentimientos antijapones; por el contrario, como afiliado al partido nazi, los sentía aliados, aunque sólo advirtió lo que estaba ocurriendo cuando llegó a China.