Después de comenzar la semana pasada con una baja marcada, las lluvias en Brasil la ayudaron a recuperar el ritmo.
Soja. La siembra en el país había comenzado a buen ritmo, luego se detuvo por la falta de humedad en la capa arable y retomó nuevamente la semana pasada. Es prematuro asegurar si habrá problemas climáticos.
La soja inició la semana pasada con una baja marcada fruto de la mejora climática en Brasil. Las lluvias están llegando y la implantación de soja recupera el ritmo, aunque sigue atrasada respecto de lo normal. Sin embargo, luego de buenas señales por el lado de la demanda, y algún temor climático para la soja en nuestro país, les dieron un impulso a los valores que terminaron el viernes con un fuerte rebote.
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En cuanto a Brasil, el calor y la falta de lluvias generaron un problema en los estados del noroeste de la zona productiva de soja. A nivel nacional, la siembra está en el 53% contra 60% del promedio histórico. Pero el foco hay que ponerlo en Mato Grosso y Goias, en el corazón de la zona afectada. Mato Grosso lleva 79% implantado cuando debería ir en torno al 85%, y Goias 40% contra 67%. Las lluvias que están llegando lo hacen a tiempo todavía para la implantación, pero atrasan el desarrollo del cultivo, lo que los pone en más riesgo de problemas climáticos.
En lo que respecta a nuestro país, la siembra de soja había iniciado a buen ritmo, luego se detuvo por falta de humedad en la capa arable, y retomó nuevamente la semana pasada. No obstante, en los últimos días volvió a detenerse la evolución por falta de agua en superficie. De todas formas, la situación no sería tan compleja, pero ya estamos viendo a la provincia de Córdoba con problemas de humedad más estructurales. Si sumamos a esto que aumentaron las chances de que se produzca un año Niña, el resultado es que se empiezan a encender algunas alertas también para nuestro país. De todas formas, es muy temprano para asegurar que habrán problemas climáticos, pero los futuros ya empiezan a actuar ante la duda.
Las noticias de la demanda también ayudaron. COFCO, la principal empresa de aprovisionamiento de soja de China, con gran participación estatal, que compró las firmas Noble y Nidera a nivel global, estima que las importaciones de soja de China llegarían a 100 millones de toneladas contra 97 del USDA y 96 del Ministerio de Agricultura de China.
En definitiva, las dudas en cuanto a la oferta por parte de Argentina y señales de una demanda que sigue acelerando por el otro permitieron el repunte sobre el final de la semana.
Por el lado del maíz, el mercado sigue tratando de digerir la gran oferta disponible. El reporte del USDA que mostró un incremento en los stocks a niveles mayores que los esperados por el mercado, empujó las cotizaciones a nuevos mínimos durante la semana, a partir de los cuales se inició una mejora técnica, en simpatía con la soja y tomándose de algún problema potencial que podría tener Brasil.
En el caso del trigo también tenemos un mercado con una oferta muy voluminosa a nivel internacional. Sin embargo, el foco del mercado local pasa más por cuestiones regionales. En el norte la cosecha de trigo está casi terminando con resultados magros en cuanto a rinde. Inicia en tanto en el centro del país, donde los cultivos están en fases finales de su desarrollo. Pero el calor reinante en esta última semana habría "arrebatado" los cultivares, generando perspectivas de menores rindes. En el sur los lotes evolucionan en buenas condiciones, pero todavía con excesos de humedad. El calor y la falta de lluvias terminan siendo una buena noticia para esta región, pero en el caso del trigo, lo que no se pudo sembrar, más las pérdidas posteriores por anegamiento, no se pueden recuperar.
En tanto los buques a la espera de carga empiezan a subir, marcando que ya nos estamos metiendo en el momento de mayor oferta local. La participación de Brasil como destino en estos embarques anunciados baja, mostrando el típico comportamiento donde para colocar el excedente de producción por encima de las necesidades internas de Argentina y del resto del Mercosur, los precios deben bajar para volverse competitivos con los destinos del sur de Asia y África. Allí competimos con Rusia que sigue dominando el mercado fruto de una oferta muy grande, costos de producción bajos, y cercanía a los destinos principales, que le confieren mayor competitividad.
(*) Del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
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