9 de junio 2010 - 00:00

El Cóndor terminó de coronar a “El secreto”

El terceto triunfador, Juan José Campanella, Soledad Villamil y Ricardo Darín, durante la ceremonia de Cronistas Cinematográficos.
El terceto triunfador, Juan José Campanella, Soledad Villamil y Ricardo Darín, durante la ceremonia de Cronistas Cinematográficos.
La ausencia de «Canal 7» benefició el lunes la ceremonia de entrega de los premios Cóndor de Plata. Sin el malhumor de producción ni los cortes que a cada rato enfrían la sala y la emoción, causando aburrimiento y deserciones, este año la fiesta no fue para la televisión sino para el público que casi llenaba el enorme Avenida. Un resumen se verá hoy a medianoche por Telefé (coproductora del film ganador), y el acto entero directamente en Internet, a través del sitio de Cronistas Cinematográficos.

Pasados los discursos iniciales, hubo emoción, mantenida familiaridad y destacable agilidad. Esto último, gracias al recurso de anunciar juntas algunas ternas emparentadas, como sonido y música (ambas para «El secreto de sus ojos») o dirección de arte y vestuario (una sorpresa, ambas para «Felicitas»). Y gracias al buen humor de los propios ganadores, como José Luis Gioia (revelación masculina) o Juan José Campanella, que al consagrarse como mejor montajista dijo lo habitual de todo montajista, solo que en su caso resultaba chistoso: «No merezco este premio, porque con el muy buen material que me daba el director ya estaba todo hecho».

Emociones: Arnaldo André presentando a su mamá de ficción, la nonagenaria Dorita Ferreiro, gloria de «La guerra gaucha» (la primera película premiada por Cronistas). Gogó Andreu, otro nonagenario, bromeando y agradeciendo entre León Gieco y Ricardo Darín. Las palabras cálidas y acertadas del venerable Fernando Birri (él y Andreu fueron aplaudidos de pie). Las fotos del periodista Bartolomé de Vedia, ausente con aviso, mientras su hijo leía su profesión de Fe en el oficio de la crítica. La aparición del histórico sonidista Norberto Castronuovo, que empezó en 1949. El recuerdo de otro técnico, Perfecto de San José, con cuyo nombre Campanella cerró su lista de re

Sencillo como siempre, Ricardo Darín compartió su premio de mejor actor con sus compañeros de terna, «y un pedacito para cada técnico y compañero del elenco». Eduardo Sacheri hizo aplaudir hasta a su abuela («dentro de unos días cumple 103 años») y «Campa», que a cada rato subía al escenario, destacó el eclecticismo del cine argentino representado en las ternas para mejor director y película, donde compartían igual espacio «industriales» e «independientes».

En resumen, «El secreto de sus ojos» se llevó 10 premios: mejor película, director, actor, actriz (Soledad Villamil, que culminó haciendo una graciosa reverencia), actor de reparto (Guillermo Francella, aunque casi lo alcanza Mario Alarcón, de la misma película), adaptación, música, revelación masculina, montaje, fotografía (otro venerable, el Chango Félix Monti). «Felicitas», 3: dirección de arte, vestuario, y revelación femenina, la protagonista Sabrina Garciarena. «El artista», 2: mejor guión original y Signis.

El resto fue para «Mundo Alas» (mejor documental), «Las viudas de los jueves» (actriz de reparto Gabriela Toscano, única que no fue ni mandó mensaje), «Süden» (innovación artística, vulgo telefilm), «El asaltante» (opera prima), la uruguaya «El baño del Papa» (mejor film iberoamericano) y «Entre los muros» (discutible mejor film hablado en otro idioma). El mejor corto, «Un juego absurdo», ya había sido anunciado y otorgado el lunes, cuando la entrega de diplomas a los nominados. Además, el premio del Museo del Cine para Mabel Navarro de Rossi, que supo conservar el «Noticiario Panamericano» en graves circunstancias, hasta donarlo recientemente a la Biblioteca Nacional (dicho sea de paso, ella es hermana de la mítica Fanny Navarro, y viuda del periodista Adolfo Rossi, productor de dicho noticiero).

Hubo también, por única vez, cinco premios Bicentenario, otorgados a algunos de los que mejor difundieron la calidad argentina por el mundo: Luis Puenzo (a 25 años del Oscar a «La historia oficial»), los músicos Luis Bacalov y Gustavo Santaolalla, el director de arte Eugenio Zanetti, y, lógicamente, también Campanella. Solo cinco. Para el Bicentenario de la Independencia quizá premien a Sergio Renán, la guionista Aida Bortnik, la productora Lita Stantic, Norma Aleandro, Héctor Alterio y otros cuantos que también nos han prestigiado en el exterior. Ninguno de ellos es barrabrava, de modo que la televisión seguirá ajena.

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