21 de enero 2011 - 00:00

El Congreso le dio un trato más áspero al líder chino

El jefe de la bancada demócrata del Senado, Harry Reid, saludó ayer cortésmente al presidente de China, Hu Jintao, pero el encuentro fue tenso. El estadounidense había calificado al visitante de «dictador», postura de la que luego intentó dar marcha atrás con poca elegancia.
El jefe de la bancada demócrata del Senado, Harry Reid, saludó ayer cortésmente al presidente de China, Hu Jintao, pero el encuentro fue tenso. El estadounidense había calificado al visitante de «dictador», postura de la que luego intentó dar marcha atrás con poca elegancia.
Washington - El presidente de China, Hu Jintao, fue recibido ayer con frialdad en el Congreso de Estados Unidos, donde recibió críticas por la situación de los derechos humanos en su país.

El clima político contrastó con el positivo de sus encuentros con Barack Obama, que incluyeron una charla en el Salón Oval, una conferencia de prensa y una cena de gala en la Casa Blanca.

El malestar de los legisladores ya se había hecho notar el miércoles a la noche, cuando el jefe de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid, de Nevada; y el presidente de la Cámara de Representantes, John Bohner, rechazaron la invitación a participar de la cena de gala. Es más, Reid lo había llamado «dictador» en declaraciones a un medio de su estado y, aunque luego se retractó, no terminó de volver sobre sus pasos.

De todas las autoridades máximas del Congreso, la única que aceptó sentarse a una de las mesas de la cena de Estado fue la jefa de la bancada demócrata en la Cámara baja, Nancy Pelosi, de California, quien, sin embargo, no ahorró críticas públicas sobre la situación de derechos humanos en China y sobre la cuestión del Tíbet.

Hu se vio ayer en el Capitolio con Boehner, Reid, Pelosi, el influyente senador Richard Lugar y los ex candidatos presidenciales John Kerry y John McCain. Tras la reunión, Boehner emitió un comunicado saludando los mayores vínculos económicos con China, pero expresando sus fuertes objeciones a su política de derechos humanos.

Asimismo, reprochó las desigualdades comerciales y a la zigzagueante posición que atribuye a Pekín frente a Corea del Norte.

Pelosi, en tanto, también le presentó en persona sus críticas a la situación de derechos humanos.

Según fuentes legislativas que presenciaron la reunión a puertas cerradas, Hu se defendió de las acusaciones de Boehner con un discurso de veinte minutos durante los cuales aseguró que su Gobierno está trabajando para «nivelar el terreno» del intercambio comercial con Estados Unidos.

China es el principal socio comercial de Washington, pero el déficit en la balanza es abrumador para Estados Unidos: alcanzó a 252.000 millones de dólares en los primeros once meses del año pasado, y el cierre del ejercicio superaría el récord de 268.000 millones de 2008. Además, Estados Unidos viene acusando a China de manipular la cotización de su moneda, el yuan, manteniéndola subvaluada para impulsar sus exportaciones.

Esa preocupación le fue señalada públicamente a Hu por el presidente Barack Obama, durante la rueda de prensa conjunta del miércoles.

Ayer, en un discurso ante un grupo de empresarios, Hu intentó despejar los temores de Obama y de los legisladores norteamericanos. «Nuestros dos países -dijo- nunca antes habían disfrutado tantos intereses comunes o compartido tantas responsabilidades como en este momento».

A quienes temen, además, el crecimiento militar de China, Hu aseguró que su país «tomará sin dudar el camino del desarrollo pacífico» y procurará siempre buscar soluciones «pacíficas para resolver las disputas internacionales».

Hablando después de la reunión con el mandatario chino, Boehner reveló que presentó a Hu un reclamo en favor del respeto a la propiedad intelectual de diseños estadounidenses en el gigante asiático.

Según Boehner, «los líderes chinos tienen la responsabilidad de hacer las cosas mejor, y Estados Unidos tiene la responsabilidad de hacerles rendir cuentas».

Agencias ANSA y DPA

Dejá tu comentario