En ese sentido, la prensa local informó que el presidente Michel Temer, su correligionario en el PMDB, no hará ninguna maniobra para detener la estocada final.
De acuerdo con sondeos divulgados ayer por diferentes diarios, al menos 298 de los 513 legisladores manifestó su intención de despojar del mandato a Cunha, blanco de numerosos procesos por corrupción. Sólo 4 de los legisladores consultados declararon que optarán por la absolución del expresidente de la Cámara, 26 dijeron que se ausentarán de la histórica votación prevista para las 19.00 hora local y 183 prefirieron no pronunciarse.
El pleno del cuerpo tendrá que pronunciarse sobre una recomendación que ya fue aprobada por el Consejo de Ética del organismo legislativo y que considera que Cunha violó el Código de Honra de los diputados al mentir ante una comisión parlamentaria que lo interrogó. Puntualmente se lo acusa de "falta de decoro parlamentario", por haber mentido sobre la titularidad de cuentas en Suiza donde supuestamente escondió dinero de la corrupción y cuya existencia fue confirmada por la Justicia de aquel país.
La dirección de la Cámara confirmó que la sesión en la que será votada la destitución está confirmada para hoy pese a que Cunha presentó el viernes un nuevo recurso ante el Supremo Tribunal Federal (STF) para intentar cancelar la votación por supuestas irregularidades.
La votación también depende de que al menos 420 diputados estén presentes, quórum mínimo exigido por el actual presidente de la Cámara baja, Rodrigo Maia, debido a que la destitución de Cunha tiene que ser aprobada por la mitad más uno de los diputados, es decir por 257 legisladores.
Cunha, que renunció en julio a la Presidencia de la Cámara baja luego de que la Justicia lo suspendiera de sus funciones, es considerado como el verdugo de Rousseff por haber sido el encargado de aceptar a trámite las denuncias por irregularidades fiscales que terminaron costándole el cargo a la ahora expresidenta.
El diputado también es investigado por el STF por su implicación en el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, del que supuestamente se benefició haciéndose valer de su cargo de presidente de la Cámara. Pese a renunciar a la Presidencia de Diputados para intentar frenar las presiones en su contra, el político, un evangélico de tendencia conservadora, espera no perder sus derechos para poder seguir participando en la política, un beneficio que también obtuvo Rousseff.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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