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El default, una carta para ganar la presidencial
Dejar de pagar intereses podría permitirle al Gobierno de Venezuela aliviar la escasez de dólares y productos importados el año próximo. Pero el futuro quedaría más hipotecado.
Los expertos coinciden en que las presidenciales de fines de 2018 y las sanciones económicas de EE.UU. tienen un peso preponderante en el anuncio de Maduro.
Con el desplome de los precios del petróleo, fuente de 96% de divisas del país, el Gobierno recortó drásticamente las importaciones para evitar el default, provocando una severa escasez de alimentos y medicinas.
"Un default liberaría recursos para financiar importaciones, dando a Maduro, en el corto plazo, el impulso político que espera para asegurar la reelección", según Risa Grais-Targow, analista para Venezuela de Eurasia Group.
En la misma línea, Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, cree que Maduro, cuyo mandato termina en enero de 2019, podría adelantar los comicios para mejorar sus chances de reelección.
Pero en el mediano plazo, un default profundizaría "la recesión" en una economía que se contrajo 36% en los últimos cuatro años y a las puertas de la hiperinflación. El país enfrentaría litigios internacionales y el embargo de activos de PDVSA en el exterior, como CITGO, filial de la petrolera en Estados Unidos, o de cuentas por cobrar, advirtió Alejandro Grisanti, de Ecoanalítica.
Mientras, el futuro inmediato del país depende en parte de sus dos principales acreedores, Rusia pero sobre todo China, cuyo respaldo a renegociar su deuda es de momento una incógnita, señalan los economistas.
Antón Siluánov, el ministro ruso de Finanzas, anunció ayer que "tenemos un pacto para reestructurar la deuda de Venezuela" antes del 15 de noviembre, con condiciones de pago muy ventajosas.
El 13 de noviembre se llevará a cabo en Caracas una reunión con los acreedores del país, invitados por el Gobierno a renegociar la deuda externa, estimada en unos 150.000 millones de dólares. De ese monto, 28.100 millones de dólares los habría prestado China, y 9.100 millones Rusia, o el gigante semipúblico ruso Rosneft, según los cálculos de Mark Walker y Richard Cooper, dos especialistas de deudas soberanas. Algunas fuentes estiman no obstante que la deuda de Venezuela con China podría ser más importante.
| Agencias AFP y EFE |


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