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El desencantado rostro de Italia
“Smetto quando voglio” abre la Semana de Cine Italiano: es la historia de un grupo de investigadores universitarios que quedan sin trabajo y deciden formar una banda de delincuentes.
Películas dirigidas por Bernardo Bertolucci, Nani Moretti, Gabriele Salvatores, Mario Martone y Paolo Virzi son parte de las 13 que integran la programación de la segunda edición de la muestra, cuyas exhibiciones tendrán lugar en el complejo Cinemark Palermo. La Semana del Cine Italiano es realizada con el apoyo conjunto del Instituto Luce Cinecittá, la embajada de Italia, el Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires, la Agencia Italiana para el Comercio Exterior (ICE), el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Los films, que participaron en festivales internacionales clase "A", son acompañados por una delegación de directores y actores que los presentarán ante el público.
Se cuentan entre ellos la bailarina María Fux, protagonista del documental "Dancing with María" (Bailar con María), y su director, Iván Gergolet. También los actores Barbara De Matteis, del film "In Grazia di Dio" (En la gracia de Dios); Paolo Calabbresi, de "Smetto quando voglio" (Lo dejo cuando quiero) y el joven actor Jacopo Olmo Antinori, protagonista de "Io e te" (Tú y yo), de Bernardo Bertolucci, una de las atracciones de la muestra junto con "Mia madre" (Mi madre), de Nani Moretti.
"Smetto quando voglio", de Sydney Sibilia, inaugurará las proyecciones el miércoles. El film, que fue un éxito de taquilla en Italia -algo inédito para una ópera prima-, será presentado por su debutante director. El actor y cineasta Edoardo Leo, interpreta a Pietro Zinni, un investigador de mediana edad que se queda sin trabajo: a causa de la crisis económica, la universidad en la que se desempeña ha decidido prescindir de buena parte del personal debido a recortes presupuestarios. Se le ocurre, entonces, reunir a un grupo de amigos, todos con título universitario pero desocupados o empleados en tareas diametralmente opuestas a sus estudios para formar una particular banda de criminales. Sibilia se vale de una comedia ácida para dar cuenta de una de las consecuencias sociales de la crisis: el desempleo o la necesidad de dejar de lado los títulos universitarios -y los prejuicios- cuando se trata de sobrevivir.
Otra cara del malestar económico y social se ve en "Anime nere" (Almas negras), de Francesco Munzi. La venganza, los lazos de sangre y la importancia de la tierra natal dominan la historia de tres hermanos, hijos de pastores, atrapados en las redes de la 'Ndrangheta Calabresa. La película, basada en la novela homónima de Gioacchino Criaco, fue presentada en la 71° edición del Festival de Venecia donde fue aplaudida durante trece minutos. El valor de mercado de los seres humanos es el concepto puesto en juego en "Il capitale umano" (El capital humano), de Paolo Virzi. Un accidente -o un hecho criminal, depende cómo se lo mire- es el disparador para reflexionar sobre las tensiones entre clases sociales y el sentido de justicia en las sociedades modernas, donde se conoce el precio de todo pero nada se valora.
Los vínculos, la posibilidad de reconocerse en otro o de aceptar a los demás tal como son -bienes preciados que a veces se olvidan por completo- también son materia de reflexión en los films presentados en la muestra. "In grazia di Dio" (En la gracia de Dios), de Edoardo Winspeare; "Il ragazzo invisible" (El chico invisible) , de Gabriele Salvatores; "Il giovane favoloso" (El joven fabuloso), de Mario Martone; "Piú buio di mezzanotte" (Más oscuro que la medianoche), de Sebastiano Riso; "I nostri ragazzi" (Nuestros chicos), de Ivano De Matteo; "Hungry hearts" (Corazones hambrientos), de Saverio Costanzo y "Song é Napule" (Canción es Nápoles), de los hermanos Marco y Antonio Manetti ponen sobre el tapete cuestiones que no se venían discutiendo desde hace tiempo en el cine italiano.


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