8 de julio 2015 - 00:00

El día señalado

El día señalado
 Siguen las negociaciones entre las autoridades griegas y sus acreedores, pero sin avances; recién hoy se presentarán las nuevas propuestas a través de conferencia telefónica. Ante los mercados expectantes, los inversores, sin datos que acrediten algún tipo de arreglo, se decantaron por las ventas en Europa y con alguna tímida inversión en EE.UU. En Wall Street, el índice Dow Jones de Industriales finalizó en 17.776,91 puntos, subiendo el 0,53%; el S&P 500 se situó en los 2.081,34 puntos, ganando el 0,61%; y el NASDAQ Composite, apreciándose el 0,11%, llegó a los 4.997,46 puntos. Los principales índices europeos finalizaron en negativo: Milán perdió un 2,97%; París, un 2,27%; Londres, un 1,58%; Fráncfort, un 1,96%; y Madrid, un 1,84%

Con el tema Grecia, que tiene en vilo a todos los mercados, está pasando (con moderadas repercusiones) una especie de minitsunami en el mercado bursátil chino. La enérgica respuesta de China a la fuerte caída de las acciones atenúa su compromiso de permitir que el mercado juegue un papel decisivo en la economía y corre el gran riesgo de consolidar la creencia de los inversores de que el Estado siempre los rescatará.

Durante un tenso fin de semana, el Gobierno lanzó varias medidas para detener de alguna manera la ola de ventas, que en las últimas tres semanas provocó una caída del 29% en el Índice Compuesto de Shanghái. Sociedades de Bolsa, gestores de fondos e inversores institucionales que tienen que ver con el Gobierno se comprometieron a comprar acciones. El banco central prometió proveer más fondos para que los inversores adquieran acciones a crédito. Esta catarata de medidas puede apaciguar el pánico en el corto plazo, pero algunos economistas advierten que si no se aplican con sumo cuidado podrían alimentar una burbuja. Las acciones chinas han cedido un 72% de los avances que habían conseguido este año. Lo mismo sucedió con el índice S&P GSCI, que sigue una canasta de bienes básicos en los mercados de materias primas.

Según los analistas, "el Gobierno chino puede haber reaccionado exageradamente, ya que el riesgo que la caída de las acciones representa para su economía y sistema financiero es bajo. "Probablemente entraron en pánico", agregaron.

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