Sucedió algo imprevisto: de acuerdo con el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Javad Zarif, Estados Unidos cambió algunos de los puntos que ya estaban cerrados poco después de haberse comunicado con el presidente Barack Obama. Y las divisiones surgieron dentro del bloque de 5+1 (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia + Alemania), y no precisamente con la República Islámica. "Son nuestros socios occidentales, que no apoyaron un borrador de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del todo aceptable para las otras partes, los que están en falta, no Irán", escribió el canciller ruso Serguéi Lavrov en su cuenta de Twitter.
En el día 13 de las negociaciones en Viena, algunas cuestiones políticas seguían sin poder resolverse. Esas incluían en qué momento Irán emprenderá medidas para reducir sus actividades nucleares, y en qué momento Occidente levantará las sanciones que pesan sobre el país.
"No podemos esperar para siempre a que se tome la decisión, si no se toman decisiones difíciles estamos absolutamente preparados para llamar a un fin del proceso", dijo Kerry a periodistas en Viena.
Occidente busca garantizar que Teherán no tenga acceso a la fabricación de una bomba atómica. Sin embargo, Irán debe poder utilizar la energía nuclear con usos civiles y también espera el levantamiento de las sanciones económicas contra el país persa. "Lo que haga falta", contestó Zarif, cuando periodistas le preguntaron cuánto tiempo más se seguiría negociando.
Con estos comentarios, y la noticia de que el ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, retornaría a Berlín al cierre de esta edición, se evaporaron las esperanzas de que se llegue ayer a un acuerdo de último minuto, la fecha límite establecida por el Congreso estadounidense.
Si el acuerdo se alcanza posteriormente, los legisladores estadounidenses tienen 60 días en vez de 30 para revisar el mismo. Esta demora podría dar a los halcones en el Congreso, así como al Gobierno israelí, tiempo adicional para hacer campaña en contra del acuerdo antes de que entre en vigor. Una demora en el Congreso también podría perjudicar el acuerdo en Irán, donde el presidente Hasán Rohaní prometió a los votantes un rápido alivio para su economía mediante el levantamiento de las sanciones de Occidente.
Algunos de los principales escollos en este complejísimo acuerdo son el calendario y el ritmo para levantar las sanciones y la verificación por la ONU del estado en que se encuentra el supuesto plan de Irán de desarrollar la bomba atómica. Irán también insiste en que debería haber cambios en el embargo de Naciones Unidas a las armas y flexibilizar las restricciones de la venta de misiles, lo que preocupa a los rivales de Irán y aliados de Estados Unidos en la región.
Un acuerdo con las potencias podría contribuir a normalizar las relaciones entre Irán y Occidente tras 35 años de desconfianza y enemistad.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |

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