21 de octubre 2009 - 00:00

El dilema de la puerta de salida

Hasta hace pocos meses, con un escenario macroeconómico mundial dotado de un alto grado de incertidumbre, no había en los mercados financieros referencia alguna respecto de una pronta recuperación global y, menos aún, a la posibilidad de que los bancos centrales comenzaran a revertir mediante «estrategia de salida» sus actuales políticas fiscales y monetarias expansivas.

Sin embargo, a partir del mes de junio -y merced a la agresividad de sus políticas anticíclicas- comenzaron a aparecer síntomas positivos en la economía de EE.UU. Dichos «brotes verdes» se fueron reiterando a lo largo del tercer trimestre, a tal punto que se estima que en dicho período la economía del país del norte

-luego de cuatro caídas consecutivas- logrará quebrar la recesión técnica, con un incremento del nivel de actividad del orden del 3%. De igual manera, esta tendencia positiva se está dando también en la mayoría de las principales economías, donde para el mismo trimestre se esperan los siguientes crecimientos: Euroárea (0,5%); Japón (3%); China (9,5%); India (7,5%); Brasil (4%) y Reino Unido (0,5%), entre otros.

¿Implica lo anterior que lo peor de la crisis ya pasó? Todo pareciera indicar que la respuesta es positiva. En efecto -de mantenerse adecuadamente las actuales políticas anticíclicas- es dable esperar que la actual tendencia positiva se vaya consolidando, lográndose en este segundo semestre la inflexión de la economía global. A este respecto, el FMI en su último «Outlook» ha ratificado la salida de la crisis pronosticando para la economía mundial una caída de sólo el 1,1% para este año y un crecimiento levemente superior al 3% para 2010.

Aceptado este escenario de cambio de tendencia, a renglón seguido la cuestión crucial que se plantea son las llamadas «estrategias de salida»; es decir, de qué manera y con qué timming se deberían ir retirando las actuales políticas expansivas. En lo que hace a las medidas a tomar, la cuestión no es tan complicada, ya que bastará con aplicar las políticas que indican la teoría y la experiencia; esto es: subir las tasas, retirar la liquidez, subir impuestos, limitar la obra pública, restaurar el crédito, dejar de intervenir en los mercados de crédito e ir reduciendo gradualmente los déficits fiscales, entre otras.

Riesgoso

En consecuencia, el tema de fondo pasa por el timming con que se irán implementando las mismas. En efecto, de hacerlo en forma anticipada, se correría el riesgo de ahogar la recuperación; caso contrario, los niveles de actividad podrían exacerbarse en demasía, dando lugar a la aparición de peligrosas presiones inflacionarias.

Este tema es de tal importancia y grado de complejidad que se hace necesario realizar un sintético análisis del actual escenario de la macro mundial y de los posibles esquemas temporales de salida de las principales economías:

  • El sistema financiero parece ir logrando una mayor estabilidad; aunque todavía no se haya podido vencer la restricción crediticia, clave para consolidar el proceso de salida.

  • La inflación -contenida por la aún débil demanda global y los altos niveles de desempleo- se mantiene estable, con guarismos anuales negativos o en el orden del 1%.

  • Esta evidente recuperación de la economía global se ha logrado merced a la implementación de adecuadas políticas anticíclicas.

    Respecto del segundo punto -es decir, el timming de salida-, ha sido de fundamental importancia el consenso logrado por el G-20 en Estambul:

  • El objetivo final de los programas puestos en marcha desde el inicio mismo de la crisis ha consistido no sólo en lograr una rápida salida de ésta, sino fundamentalmente generar en el mediano y largo plazo un sendero de crecimiento global, sostenido y con estabilidad de precios.

  • A estos efectos, se mantendrán todo el tiempo que sea necesario las actuales políticas anticíclicas, las cuales comenzarán a retirarse sólo cuando sea palpable la recuperación del nivel de actividad y la inflación comience a representar un riesgo importante. He aquí la clave de la cuestión.

  • Asimismo, cada país -de acuerdo en qué etapa del proceso de crisis se halle- deberá definir sus propios tiempos de salida, pero siempre partiendo del principio anterior. El mejor ejemplo del esquema anterior ha sido la reciente suba de tasas en Israel y Australia, países que -al advertir en sus economías una gradual consolidación de su crecimiento, pero acompañada de presiones inflacionarias- han sido los primeros en iniciar su camino de salida. Por el contrario, en EE.UU., Japón y la Euroárea sólo se espera el inicio del proceso a lo largo de 2010.
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