14 de enero 2011 - 00:40

"El dólar no tiene futuro, en la Argentina ni en el mundo"

• ENTREVISTA A CARLOS RODRÍGUEZ.
• VE COMPLICACIONES EN LO POLÍTICO Y EN LO GREMIAL

Pese a las críticas a la economía, el rector de la Universidad del CEMA dice que no es pesimista.
Pese a las críticas a la economía, el rector de la Universidad del CEMA dice que no es pesimista.
«No le veo futuro al dólar, en la Argentina ni en el mundo. Se pagan menos del 2% por los depósitos en dólares. Los inversores incluso están convencidos de que se va para abajo. Y si el Banco Central dejara de comprar, se aceleraría». La explicación es de Carlos Rodríguez, rector de la Universidad del CEMA. En diálogo con este diario, el economista estimó, además, que este año estará marcado por complicaciones políticas y gremiales. «La debilidad política y las diferencias entre Gobierno y oposición van a hacer que el gremialismo cobre fuerza. El mayor grado de conflictividad repercute en la inflación y podemos llegar a entrar en una espiral de precios», aseguró.

Aquí lo destacado de la entrevista.

Periodista: ¿Cuáles son sus proyecciones para este año?

Carlos Rodríguez: Veo un 2011 sumamente complicado en lo político y en lo gremial. Especialmente, la debilidad política y las diferencias entre Gobierno y oposición van a hacer que el gremialismo cobre fuerza. El mayor grado de conflictividad repercute en la inflación y podemos llegar a entrar en una espiral de precios. Esto pasaría sobre todo si el Banco Central sigue con una política pasiva.

P.: ¿Es preocupante la emisión que se proyecta para este año?

C.R.: Básicamente, todavía el Banco Central no es fuente de financiamiento del Tesoro. Hasta ahora es emisión para comprar dólares. La inflación es para sostener al dólar frente a la mejora en términos de intercambio. Acá hay que agradecer la salida de capitales, si no el Banco Central tendría que estar comprando y emitiendo más.

P.: ¿Cree que podía verse afectado el crecimiento?

C.R.: No veo problema de crecimiento. Es todo parecido a un fenómeno en el principio de la curva de Philips. La aceleración de precios genera boom de demanda y al principio boom de consumo. Como el dólar está débil, no hay especulación financiera. Entonces el público busca cobertura contra la inflación y consume autos o electrodomésticos. También invierten en la construcción. Al comienzo de un fenómeno inflacionario, siempre se da esta situación.

P.: ¿A qué otro período de la historia económica argentina se asemeja el actual?

C.R.: Es parecida a los años 60, con el desempleo bajo. Pero en aquella década, la economía estaba cerrada y ahora está abierta. Desde esa perspectiva es bastante diferente. Es muy raro que esta economía abierta con la enorme mejora de los términos de intercambio contrarreste no cerrando la economía pero comprando dólares. Raúl Alfonsín hubiera cerrado la economía o hubiera puesto control de cambios. Lo peor que pasó fueron las retenciones a la soja. Yo no soy igualmente pesimista. Los términos de intercambio están bien, la economía sigue abierta, hay incertidumbre política y la inversión es de reposición. Pero no se sabe qué es lo que va a venir. Cada uno de los dos partidos en sí mismos están divididos. Pareciera que peor que con la gestión Kirchner a la izquierda, no podíamos haber estado. Dentro de todo, hemos mantenido una economía capitalista de mercado, Moreno aparte.

P.: El dólar futuro a un año se opera a $ 4,35. ¿Está caro o barato?

C.R.: No le veo futuro al dólar acá ni en el mundo. Pagan por los depósitos menos del 2% en dólares. Los inversores incluso están convencidos de que se va para abajo. Y si el Banco Central dejara de comprar, se aceleraría. La realidad es ésa.

P.: ¿Considera que ya pasó lo peor en Europa?

C.R.:
Están resolviendo caso por caso, que es lo mejor que se puede hacer. No dejan que se caiga ningún país exigiendo a cambio el ajuste. Una especie de FMI es la Unión Europea. No hay solución distinta para errores del pasado. Abandonar el euro es peor. No veo la menor posibilidad.

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