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El Ejército de Israel partió en dos a Gaza y rodeó su capital
La táctica de dividir el territorio -de 40 kilómetros de largo por 15 de ancho y donde vive un millón y medio de personas- tiene como finalidad cerrar las vías de comunicación y de aprovisionamiento de Hamás y otros grupos armados.
La ofensiva israelí se inició con miles de soldados de Infantería, Ingenieros, Artillería y tanques apoyados por la aviación, la marina y las agencias de inteligencia, para acabar con el lanzamiento de cohetes contra Israel por parte del movimiento terrorista Hamás y las otras milicias que actúan en la zona. El Ejército también desplegó unos ochenta tanques, vehículos blindados y excavadoras en el antiguo asentamiento de Mitzarin, tres kilómetros al sur de Gaza.
La ofensiva se produjo al mismo tiempo que ocurrían feroces enfrentamientos entre las tropas israelíes y los miembros de la agrupación islamista. Tras los últimos ataques, el número de muertos palestinos desde el inicio de la Operación Plomo Fundido el 27 de diciembre había ascendido a 500 -entre ellos, más de un centenar de civiles- y 2.500 heridos.
Uno de los ataques más cruentos costó la vida a una madre y sus cuatro hijos, que murieron en un bombardeo aéreo en el este de Ciudad de Gaza, que comenzó a ser cercada por tanques israelíes y cuyas calles estaban desiertas, con decenas de edificios destruidos. En la capital de la Franja sólo se escuchaba el sonido de los aviones, las explosiones y los disparos de artillería.
Según el Estado judío, la operación militar iba de acuerdo con lo planteado. El ministro israelí de Asuntos Sociales, Yitzhak Herzog, afirmó ayer, basándose en informes de los servicios de inteligencia, que el movimiento terrorista busca «una salida honorable» tras el lanzamiento de la ofensiva. «Los jefes de Hamás están sometidos a fuertes presiones», añadió a la cadena CNN.
En la misma línea, el vocero del Ejército, Avi Benayahu, afirmó ayer a la noche ante la televisión pública que Hamás «llegó a la conclusión de que cometió un enorme error estratégico al negarse a prorrogar el acuerdo de tregua» de seis meses que expiró el 19 de diciembre.
Por otro lado, los cohetes de los grupos armados palestinos acabaron con la vida de cuatro personas en Israel, donde el Ejército reconoció ayer su primera baja mortal desde el inicio de la ofensiva.
En un comunicado, el Ejército admitió la muerte en Yebalia, norte de Gaza, de un soldado de infantería en un enfrentamiento con palestinos en el que otro militar israelí resultó herido de gravedad.
Bajas
Sin embargo, un portavoz de las Brigadas Azedín al Qasam, brazo armado de Hamás, aseguró al canal de televisión qatarí Al Yazira haber matado a cinco soldados israelíes y herido a otros 20 en la Franja de Gaza. El portavoz, que la cadena no identificó, afirmó que las víctimas israelíes se habrían producido en las primeras horas de la operación terrestre. «Durante la primera media hora de la invasión, la resistencia logró hacer estallar varios artefactos explosivos (contra el Ejército israelí) y los escuchamos (a los israelíes) decir que hay más de cinco muertos y otros veinte heridos», explicó el portavoz. Horas antes, Hamás había anunciado la captura de dos soldados israelíes, versión no confirmada.
Por otro lado, ante los llamados de la comunidad internacional a un urgente cese del fuego, el premier Ehud Olmert afirmó que la invasión a Gaza fue «una operación inevitable».
El premier dirigió ayer a la mañana, antes de reunirse con su Consejo de Ministros, unas palabras a las madres de los soldados que participan en la incursión terrestre en Gaza, informaron medios israelíes. «He pensado mucho en ustedes desde que comenzó la operación y más desde que se tomó la decisión de una incursión terrestre. Esta mañana, puedo mirarlas a cada una a los ojos y decirles que el Gobierno hizo todo antes de decidir lanzar una operación», dijo Olmert.
Por otra parte, el titular de Defensa, Ehud Barak, declaró antes de entrar en la reunión del consejo de ministros que la operación «se ampliará y profundizará cuanto haga falta». «El combate va como esperábamos», dijo Barak, que admitió que «la ofensiva estará llena de sorpresas y pruebas», por lo que el Ejército necesitará «coraje y determinación».
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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