El empresario que superó la sombra del pinochetismo

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Santiago (enviado especial) - Se presenta, y de hecho el dato es un activo muy importante para muchos de sus votantes, como un exitoso emprendedor que, así como supo forjar una fortuna que algunos cifran en hasta u$s 2.000 millones y la revista Forbes en u$s 1.200 millones, podrá hacer crecer un país con habilidad. Al «eficientismo» Sebastián Piñera supo agregarle, tras haber trajinado la campaña presidencial de 2005-2006 que perdió con Michelle Bachelet, un marcado tono a favor del amparo a los más pobres.

De una infancia con algunas privaciones, según narró, en la que compartía habitación con otros tres hermanos (uno de ellos es José, creador del sistema de jubilación privada local), pasó a ser dueño del club de fútbol más popular (Colo Colo, aunque es hincha de Universidad Católica), de parte de la aerolínea LAN, del canal Chilevisión y del 25% de la isla de Chiloé, entre muchos otros rubros.

Hijo de un miembro fundador de la democracia cristiana chilena, es a su modo un outsider de la alianza de derecha que asumió en los 90 la herencia política de Augusto Pinochet. Pese a ello, en 1988, Piñera votó por el «No» en el plebiscito mediante el cual el dictador pretendía estirar su Gobierno.

Con ese aval, el candidato de la Coalición por el Cambio, que integran su partido, Renovación Nacional (RN), y la Unión Demócrata Independiente (UDI), el empresario evaluó hace cuatro años que los peores presidentes de Chile habían sido «Salvador Allende y Augusto Pinochet, porque dividieron el país». Mensaje duro de digerir para un sector de paladar negro de la alianza que lidera. Con todo, no sería imposible que en un eventual gobierno suyo haya algún tipo de amnistía, al menos parcial, para militares en proceso.

Volvió a despistar cuando, tras un largo debate en el seno de su coalición, lanzó un spot de campaña junto a una pareja gay, lo cual no quiere decir que apoye el matrimonio homosexual. Y desconcertó a muchos de sus adversarios cuando introdujo propuestas de tono social más próximas al discurso de la Concertación oficialista. «Qué lindo que ahora todos hablen de contención social. Me gusta, me parece bien, pero las palabras no alcanzan», le lanzó Bachelet el viernes, en una de las últimas estocadas antes de la votación.

Sus negocios, a la vez que activo electoral, han sido también objeto de polémica. «Sé que vas a sacar a relucir el tema del banco de Talca, y te advierto que, si lo haces, yo voy a revelar que recibiste un cheque de diez millones de pesos del general Pinochet». Quien narra este altercado con Piñera y admite el cheque en su autobiografía es Hermógenes Pérez de Arce, ex director del diario La Segunda, confidente del ex dictador, ex columnista del diario El Mercurio y ocasional contendiente en los 90 del candidato que ayer ganó la primera vuelta en Chile. El caso del banco de Talca en cuestión fue un proceso por fraude en 1982 por el que Piñera estuvo a punto de ir a la cárcel.

Tras haber pagado una multa en 2007 por manejo de información privilegiada para la compra de acciones de LAN, otro dolor de cabeza surgió en la campaña que acaba de terminar en ocasión de un embate del Gobierno por colusión contra un grupo de cadenas de farmacias (un mercado hiperconcentrado en Chile). El candidato se sumó a las críticas a las empresas, y luego se descubrió que él era accionista minoritario de una de ellas (Farmacias Ahumada), aunque probablemente no lo sabía.

Este economista de 60 años ha reconocido que el cargo de presidente podría ser incompatible con el rol de multiempresario, por lo que puso en abril pasado parte de su fortuna en un denominado «fideicomiso ciego», amén de prometer vender algunas participaciones accionarias.

Su esposa, Cecilia Morel, tiene un perfil tan alto como las de sus contrincantes. Al igual que Frei, tiene cuatro hijos.

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