La jubilación de Alexander en abril de 2014, no confirmada oficialmente, llegaría después de que la NSA quedara inmersa en el escándalo por el espionaje contra ciudadanos, instituciones y gobiernos extranjeros revelado por las filtraciones del extécnico Edward Snowden, actualmente refugiado en Moscú.
Su salida será precedida por la de su número dos, John "Chris" Inglis, a fin de año, lo que abrirá la posibilidad de un cambio total de la cúpula.
Alexander, un general de cuatro estrellas, está desde hace casi ocho años al frente de la NSA, el más poderoso de los dieciséis servicios de espionaje estadounidenses desde los atentados de septiembre de 2001. Además, dirige el servicio secreto exterior militar CSS y el cibercomando, el nuevo servicio para la lucha en internet. A sus órdenes están decenas de miles de soldados, espías, especialistas en informática y matemáticos.
Uno de los principales candidatos para sucederlo es el vicealmirante Michael Rogers, actual comandante de la 10ª Flota y del Cibercomando de Flota de los Estados Unidos, dijeron fuentes que pidieron mantener el anonimato.
Según las fuentes oficiales que fueron citadas por los diarios ayer, el retiro de Alexander no se debe al escándalo, que puso en crisis la relación de Estados Unidos con varios países europeos y latinoamericanos (como Brasil), pero los analistas observaron que, al menos, le da a la Casa Blanca la oportunidad de exhibir una reorganización necesaria.
Por otro lado, The Washington Post reveló que la NSA tiene un papel más importante de lo que se sabía hasta ahora en las operaciones para terminar con supuestos terroristas, basándose precisamente en informaciones de Snowden. Al parecer, los programas de aviones no tripulados (drones) "dependen en gran parte de las capacidades de la NSA para interceptar grandes cantidades de e-mails, llamadas telefónicas y otro tipo de señales", informó el diario.
El "Post" puso como ejemplo el ataque de octubre de 2012 en el que un dron acabó con la vida del terrorista de Al Qaeda Hassan Ghul. Éste fue localizado a través de un programa de ciberespionaje, en el que está incluido el control de computadoras, de datos de audio y otro tipo de mensajes.
Una unidad especial de la NSA pasó todo un año siguiendo las huellas electrónicas de Ghul y sus colaboradores para lograr acceso a sus sistemas y dispositivos, explica el periódico. Sin dicho trabajo no habría existido la posibilidad de matarlo, afirma The Washington Post, citando los papeles que tiene en su poder. EE.UU. nunca confirmó la muerte de Ghul.
Ese influyente medio informó que la NSA recopila cientos de millones de listas de contacto de cuentas personales de e-mail y de mensajería instantánea en todo el mundo.
| Agencias DPA, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero |


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