6 de enero 2016 - 00:00

“El escritor es un monstruo; el guionista, un trabajador”

Bizzio:  “Lo literario funciona siempre mal en cualquier guión”.
Bizzio: “Lo literario funciona siempre mal en cualquier guión”.
Sergio Bizzio es novelista, cuentista, poeta, dramaturgo, guionista, director de cine, a todo lo que desde hace un tiempo ha agregado el "hacer música". Bizzio ha publicado 4 libros de poemas, 13 novelas, 3 libros de cuentos, 3 obras de teatro, dirigió 3 películas, varios guiones con su mujer, Lucía Puenzo, dos discos con su banda "Supersiempre", y uno en solitario, "Música para pensar sentado". Dialogamos con él sobre su libro más reciente, sus trabajos para televisión y cine, y su diversión a través de la música.

Periodista: ¿Su libro "Dos fantasías espaciales" remite a uno de Borges y Bioy Casares?

Sergio Bizzio:
Si bien pareciera hacer referencia a "Dos fantasías memorables" de Borges y Bioy, mi obra no tiene nada que ver con aquélla. Mi libro contiene dos relatos que juegan con el espacio. Uno con el espacio físico, y el otro con el espacio exterior. El primero, "Estancia", es la historia de un matrimonio que se va a pasar un fin de semana a un campo, invitados por alguien que ocupó una casa para el verano. Equivocan la entrada al campo y aparecen en la casa de otro tipo. Se produce una gran tormenta que les impide salir del lugar y viven una pesadilla encerrados en una casa en medio de la nada. Es una nouvelle casi de terror. El otro relato, "Viaje al Único", se me ocurrió una vez que estaba con mi hijo, que tiene diecisiete años, y escuchamos por radio una de esas noticias recurrentes sobre el descubrimiento de un planeta en otra galaxia en el que había grandes chances de vida inteligente. El problema era que para llegar a ese planeta, a pesar de los avances tecnológicos, el viaje iba a insumir unos cien años. Era por lo tanto imposible que seres humanos pudieran ir hasta allá. Mi hijo de inmediato encontró la solución. Dijo: durante el viaje tiene que ir naciendo gente. Empecé a escribir un relato a partir de ahí. "Viaje al Único" cuenta de un viaje con una tripulación de gente criada desde el nacimiento para vivir en un encierro, sin noción del mundo exterior. Personas que son seleccionadas, criadas y educadas en una réplica de la nave en la que van a viajar. Y cuando son adolescentes ya son todos especialistas en distintas ciencias, uno biólogo, el otro matemático, el otro técnico nuclear, otro astrónomo, etcétera, y manejan sus especialidades como un chico maneja una play station. Son lanzados al espacio con la intención de que la quinta generación llegue a destino y tome contacto con los habitantes de ese planeta. Lo que se narra es el viaje, que parte con seis chicos y un programa de reproducción que se desboca, y la nave termina siendo una especie de republiqueta, con asesinatos, orgias, zonas enfrentadas. Cuando llegan finalmente a destino, bajan los últimos dos sobrevivientes, porque hubo una masacre previa al arribo al planeta, y están tan transfigurados por la falta de gravedad, de luz solar, etcétera, que son vistos tal como el estereotipo que nosotros tenemos del extraterrestre: cabezón, de grandes ojos, bajo, menudo, flaco, pálido, verde.

P.: A la vez estuvo escribiendo una miniserie para la televisión.

S.B.:
Literatura, televisión y cine son claramente distintos. Usted habla de "Cromo",una miniserie en trece capítulos que dirigió mi mujer, Lucía Puenzo, que se emitió por Canal 7. Ahora Lucía la está editando para convertirla en un largo, pero no tengo muchas novedades porque esto es muy reciente. Diría que "Cromo" es un policial con científicos. Trata de un grupo de científicos que investiga la contaminación que padece un pueblito en la provincia de Corrientes. Descubren que una curtiembre está echando una especie de cromo al agua, luego hay un asesinato y a partir de ahí se despliega una trama en la tradición de la novela negra.

P.: ¿Decidió sumarse a la moda del policial?

S.B.:
¿Está de moda el policial? No lo sabía, no soy lector de policiales. No es un género que me apasione. Veo policiales en cine pero nunca se me dio por ser un seguidor de la novela negra. A veces se me cruza por la cabeza la imagen de Onetti cuando decía que lo único que hacía en sus últimos años era estar tirado en la cama leyendo novelas policiales y tomado whisky. Bueno, acaso yo termine leyendo policiales y descubriendo aspectos de un género que a veces uso como una herramienta, como una instancia de la trama.

P.: ¿Cómo anda su labor para el cine?

S.B.:
Trabajo bastante como guionista para productoras de acá y del extranjero. Entre lo más cercano está que a mi mujer y a mí nos contrató el productor brasileño Rodrigo Texeira para hacer una película basada en mi novela "Era el cielo". Tiene un comienzo de bofetada. Un hombre llega a su casa y ve que hay dos tipos violando a su mujer. Como están armados tiene miedo de que si interviene la lastimen a ella, incluso que lo maten a él. Cuando los violadores se van, sale de su escondite y regresa a su casa, y se sorprende porque su mujer no le cuenta que la violaron. Él no puede decirle que vio el hecho porque ella le diría: y vos no hiciste nada por defenderme. A partir de ahí él hace una investigación. Y todo estalla en esquirlas, con sucesos personales del pasado que parecen no ir al grano hasta que en el capítulo final todo se resuelve. La película ya se hizo. Se filmó en el Uruguay con Leonardo Sbaraglia, el Chino Darín y actores brasileños y uruguayos, y se estrenará este año. El coproductor Texeira en esa película es Martin Scorsese.

P.: Se comentó que con Lucia Puenzo estaban adaptando una novela de Roberto Bolaño.

S.B.:
Después de "Era el cielo", Texeira nos contrató para hacer la versión cinematográfica de la novela "Estrella distante", de Bolaño. Escribimos una versión que nos gusta mucho. El proyecto se paró por el momento. Yo suelo explicar que el problema más fuerte de un escritor de literatura que va a escribir un guión de cine o de televisión es que la literatura suele colmarlo todo, incluida la mirada. Un escritor es un monstruo, y un guionista es un trabajador. Lo literario funciona siempre mal en cualquier guión.

P.: Ahora se dedica también a la música.

S.B.:
Tengo una banda que se llama "Supersiempre", compuesta por dos músicos y dos no músicos. Dos que tocan profesionalmente y dos que no pueden tocar "Cumpleaños feliz". Los que saben son Alan Curtis, un músico experimental, de vanguardia, con varias bandas itinerantes, muchas en diversas partes del mundo, el otro es Francisco Garamona, el editor de Mansalva, que además de poeta, editor y librero es músico con varios discos. Los no músicos somos el pintor Alfredo Prior y yo. Y hacemos "noises", ruidos. La consigna es: los que saben tienen que desaprender y los que no sabemos podemos seguir así. Grabamos dos discos. "Juicio al perro", que está editado incluso en CD, y "Los hielos eternos de América Latina", que está subido a la web y ahí se puede escuchar. Cuando grabé mi disco en solitario "Música para pensar sentado", que presenté en el Museo del Libro y de la Lengua, tocamos con "Supersiempre", y ahora vamos a editar lo que tocamos ahí en vivo, será el tercer disco. Todos los momentos de la banda son momentos de felicidad. Tocamos una vez en una sala del Malba donde la música suena muy bien, presentando el primer disco, y en un momento hicimos pasar gente del público a tocar. Yo había llevado muchos instrumentos y de pronto éramos una orquesta de 30 personas que no saben tocar, era increíble. El público estaba entre hinoptizado y atónito, no sabían si era una performance, qué era eso. Tocamos también en la Casa de Victoria Ocampo, donde la gente huía en masa. Tocamos muchas veces en público. Nos divertimos enormemente.

P.: ¿Cómo es eso de su disco en solitario?

S.B.:
Cuando nos separamos con "Supersiempre", porque hubo un momento en que unos querían tocar bien, hacer melodías y otros no, y no hubo acuerdo, entonces como las bandas profesionales, nos separamos por desacuerdo estético, me encerré en un estudio de grabación durante una semana y toqué todos los instrumentos que había más algunos que yo llevaba. Toqué lo primero que se me ocurría. Después lo edité con el ingeniero de sonido como en cine se editan las imágenes, armando temas. Así surgió el disco "Música para pensar sentado". Lo había grabado en 2009 y lo había olvidado. Un día lo encontré entre mis cosas y se lo mostré a unos amigos músicos, que me dijeron que está muy bueno y que no podía no editarlo. Tenía una única copia y se iba a perder. Me convencieron y lo edité. Y me entusiasmé al punto de que tengo la intención de volver a encerrarme para grabar otro. Son momentos de felicidad absoluta. Instante de creación pura. El nuevo disco se va a llamar "Rack and rall".

P.: Volvamos a la literatura, ¿ahora qué está escribiendo?

S.B.:
Luego de terminar de escribir con Lucía la miniserie "Cromo", escribí una serie de cuentitos muy breves, nuevamente con el tema de los extraterrestres, que me divierte. Me gusta trabajar con ese asunto porque hay libertad total. Juego con una ciencia ficción casera. Por otro lado, terminé la novela "Mi vida en Huel", que va a salir ahora en Mondadori, y transcurre en un pueblito inventado del sur argentino.

Entrevista de Máximo Soto 

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