16 de noviembre 2017 - 00:00

El esperado triunfo de Piñera despeja el clima en los mercados

El exmandatario conservador propone reducir la deuda pública a través de un plan de austeridad. Se espera que también impacte positivamente la recuperación del precio internacional del cobre.

Santiago - La economía chilena recibirá al próximo presidente en alza. La subida de los precios del cobre, la mejora externa y un mercado que da por descontado el retorno de la derecha al poder de la mano de Sebastián Piñera, explican la mejora, según los analistas.

El desplome de los precios del cobre, del que Chile es el principal productor global, y los resquemores de un mercado que condenó la reforma tributaria, impulsadas por el Gobierno de centro izquierda de la socialista Michelle Bachelet llevó al país a crecer apenas 1,6% en 2016, su peor registro en siete años. Pero las nubes comienzan a despejarse.

"Se insinúa una recuperación que tiene que ver con factores externos, con la mejoría en los precios del cobre, con economías desarrolladas creciendo y recuperación en las emergentes en América Latina y un factor de expectativas de cambios, anticipando un próximo Gobierno más preocupado por el mercado", dijo Alejandro Fernández, gerente de estudios de Gemines Consultores.

El Producto Bruto Interno (PBI) del país se expandió un magro 0,7% en el segundo trimestre de este año, pero se espera que los números del segundo semestre estén en torno del 3% permitiendo cerrar 2017 con un crecimiento de 1,5%.

Para el analista, en el mercado "está bastante internalizado que Piñera (2010-2014) sería el próximo presidente", aunque si el oficialista Alejandro Guillier se impusiera en las urnas, "la visión es más favorable al Gobierno actual, y eso está incidiendo en las expectativas".

La ventaja de Piñera en las encuestas se empezó a sentir con fuerza en los mercados bursátiles que catapultó a la Bolsa de Santiago a su máximo histórico, traspasando los 5.000 puntos en julio.

"Vamos a entregar a la futura administración una economía en recuperación, libre de desequilibrios y con capacidad para retomar mayores niveles de crecimiento", aseguró Bachelet en una columna difundida el lunes por Diario Financiero.

Más allá del optimismo actual, Chile tendrá que regular a mediano plazo una deuda pública manejable (21% del PBI en 2016), pero que se espera llegue en breve a 25% del Producto Bruto Interno.

Las alarmas sonaron en julio con la decisión de la agencia calificadora Standard & Poors de rebajar por primera vez en 25 años la nota crediticia del país. Le siguió Fitch. En cambio, Moddy's mantuvo la nota en "Aa3" (calidad elevada), pero bajó la perspectiva a "negativa".

Durante su campaña, Piñera consideró "alarmante" el crecimiento de la deuda y adelantó que si vuelve al sillón presidencial trabajará para "corregir el rumbo", con un plan de "austeridad y reasignación" en el presupuesto.

Sin embargo, Guillier quitó dramatismo al aumento y advirtió que "lo importante es que las platas (dinero) estén bien invertidas".

Francisco Castañeda, economista de la Universidad de Santiago, coincidió en minimizar el incremento del endeudamiento del Estado ya que "el costo financiero de la deuda no subió".

Una inflación bajo la meta fijada por el Gobierno (3%), estabilidad política y ahorros millonarios en las arcas estatales despejan las dudas sobre el andar económico chileno, aseguró el especialista.

Con una renta per cápita de 23.950 dólares, Chile tiene a mediano plazo el reto de convertirse en país desarrollado. Piñera puso fecha. "En ocho años lo será", prometió.

Un reto importante en un país que depende de las materias primas: minería, en particular del cobre, de la agricultura y los productos forestales. La clave está en la innovación y la diversificación de la producción, en particular apostando por las pequeñas y medianas empresas, aconsejó el economista Ricardo French Davis. Y la educación, en particular la técnica, recordó Castañeda.

Agencia AFP

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