La Policía identificó al atacante como Omar Mateen, un ciudadano estadounidense de 29 años nacido en Nueva York de padres afganos, que había sido investigado por el FBI. El joven, armado con un rifle de asalto AR-15 y una pistola de mano, disparó a los presentes en el club Pulse a las dos de la mañana. Luego tomó rehenes en el lugar, que horas después fue asaltado por las fuerzas especiales y que abatieron al sospechoso.
Mateen trabajaba para una empresa de seguridad en Florida y adquirió legalmente las armas que utilizó en el tiroteo poco antes del incidente, en el que resultaron heridos 53 presentes. El FBI había investigado al sospechoso en 2013 y 2014 por sus vínculos con milicianos islamistas y lo entrevistó en tres oportunidades, pero no halló evidencias determinantes en su contra. De acuerdo con el oficial del FBI Ronald Hopper, las autoridades determinaron que el contacto con estos milicianos "fue mínimo" y Mateen no se encontraba actualmente bajo observación. Hopper aseguró que durante la matanza hubo llamados al 911 en los que el sospechoso habló con los operadores. De todas formas, no confirmó la información previa difundida por la prensa sobre que Mateen había declarado su lealtad al EI, sino que dijo en la conversación se mencionó al grupo terrorista.
En ese sentido, la agencia de noticias Amaq, del EI, señaló que el atentado en la ciudad del sur de Estados Unidos fue cometido por un combatiente del grupo yihadista, sin mencionar más detalles. "El ataque que golpeó un club nocturno para homosexuales en Orlando (Florida) y que dejó más de cien muertos y heridos fue llevado a cabo por un combatiente del Estado Islámico", publicó la agencia Amaq. Otras cuentas en Twitter cercanas a la organización divulgaron las fotografías del asesino y como sucedió en los atentados de París y Bruselas, los seguidores del EI celebraron el tiroteo calificándolo del "mejor regalo" del mes sagrado de Ramadan. Pese a esta adjudicación, oficiales de inteligencia eran cautelosos sobre el motivo del ataque y consideraban que la pista del EI no era lo suficientemente fuerte como para confirmar un ataque perpetrado por un "lobo solitario", como suele denominarse a los terroristas que se inspiran en los mandatos yihadistas y actúan por cuenta propia.
De acuerdo con testigos, había más de 300 personas cuando comenzaron los disparos. Fueron al menos 40 tiros, contó Christopher Hansen al canal CNN. "Al principio pensé que era música. Luego vi que las personas se tiraron al suelo y yo también", relató. El club advirtió lo que ocurría en su página de Facebook: "Salgan de Pulse y corran".
En la medida en que se fueron conociendo las identidades de las víctimas, surgieron las primeras historias. Es el caso de Eddie Mina, que antes de ser ultimado, le envió un mensaje por teléfono a su madre. "Deciles que estoy en el baño. Está viniendo. Voy a morir". El siguiente texto decía: "Nos tiene, está con nosotros". Antes de contarle lo que estaba ocurriendo, Eddie se hizo un momento para comenzar su mensaje diciendo lo que para él era quizás lo más importante. Con el asesino cerca, la comunicación del joven empezó con: "Mami, te amo".
La masacre coincidió con la celebración de la marcha del orgullo gay en varias ciudades del país, por lo que de inmediato se incrementaron al máximo las medidas de seguridad.
La matanza volvió a colocar a EE.UU. ante el pánico del yihadismo y de la violencia armada, y probablemente condicionará los comicios de noviembre y el final del mandato de Barack Obama. En caso de confirmarse los motivos yihadistas, se trataría del peor ataque tras los atentados del 11-S en 2001, en los que murieron cerca de 3.000 personas.
| Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |



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