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El Festival de Biarritz celebra a América Latina
Jean-Marie Lemogodeuc, presidente del Festival de Biarritz, durante su discurso de apertura.
Enviado especial
Biarritz - Ciudad que las aristocracias española y francesa tomaron como lugar de descanso en tiempos de guerra, Biarritz es tomada ahora, durante una semana, por los amantes de la cultura latinoamericana. Libros, discos, artesanías, exposiciones, encuentros literarios, recitales, clases de baile, y, en particular, películas, congregan llenos casi totales en diferentes salas, desde el Casino a la orilla del mar hasta la Gare du Midi, amplio centro cultural instalado en lo que antes fuera una enorme estación ferroviaria (hoy el tren pasa más lejos y es de alta velocidad).
Así, el 24° Festival Biarritz Amérique Latine Cinémas & Culture empezó el lunes con una murga francesa de repertorio caribeño, la Belle Image, una muestra fotográfica de Paula Parrini, "Regards sur l'Equateur" (Ecuador es el país homenajeado de este año), el discurso inaugural de Jean-Marie Lemogodeuc, presidente de la muestra; dos presentaciones del dúo santafesino Las Hermanas Caronni (rubias de hermosas voces, contrabajo, vientos, frescura y soltura creativa mezclando aires folklóricos, tango, klezmer, jazz, clásicos y experimentales) y la presentación de "Ixcanul", del crédito guatemalteco Jairo Bustamante, rara y atractiva película interpretada por habitantes de un poblado al pie del volcán Pacaya. Casi enteramente hablada en lengua nativa, cuenta el drama de una campesina india prometida por sus padres al joven capataz del cafetal donde trabajan. El problema es que la chica se embaraza de un peón más joven, que se manda mudar. Dato interesante: en la producción participa el sello parisiense Tu vais voir, del rosarino Edgardo Tenembaum.
Ayer hubo 17 películas, desde las 9 de la mañana, entre ellas otra guatemalteca, "La casa más grande del mundo", de Ana Bojórquez y Lucía Carreras, amable fábula de una indiecita buscando una oveja perdida, "Magallanes", policial del peruano Salvador del Solar, coproducción de la argentina Felicitas Raffo, por Cepa Audiovisual, y "Tiempo suspendido", de la argentino-mexicana Natalia Bruschtein, sentido retrato de Laura Bonaparte, su abuela, que sufrió terribles pérdidas familiares, luchó por la memoria colectiva, y fue perdiendo paulatinamente su propia memoria, quizá para calmar tanto dolor.
También, "Pequeñas mentiras piadosas", de Niccoló Bruna, sobre una vecina que enseña a los cubanos cómo armarse un personaje para conseguir la visa de EEUU, el clásico "La historia oficial", de Luis Puenzo, en versión preciosamente restaurada, y "Operation Barbie", de Bertrand Delais, que no es una intervención estética a la muñeca, sino una investigación sobre la captura del nazi Klaus Barbie, El Carnicero de Lyon, trabajosamente extraditado de Bolivia recién en 1983. Subtítulo: "Cuestión de Estados". Este documental franco-boliviano de Canal Arte se exhibió en forma gratuita, dentro de un ciclo paralelo que incluye "Brasil, el despertar de un gigante", "Narcofinanzas. Los inimputables", siguiendo el rastro del dinero sucio, y "Medicinas de otros lugares", sobre las andanzas del médico montañista Bernard Fontanille intercambiando experiencias con médicos sudamericanos, pero también con curanderos y chamanes. Eso es cultura farmacológica.


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