22 de mayo 2013 - 00:00

El “fuego amigo” deja bajas en el Gobierno

A pesar de que las lesiones provocadas por el audio del escándalo fueron menos graves para Nicolás Maduro -dibujado como un presidente débil y controlable- que para Diosdado Cabello, señalado como el villano mayor del oficialismo, el daño apunta contra toda la estructura del Gobierno, que todavía intenta ganar credibilidad tras el fallecimiento de Hugo Chávez.

De alguna forma que aún se desconoce, ese material que afecta al sector militar del PSUV llegó a manos de la oposición, que no dudó en presentarla a la opinión pública como la prueba de la grave crisis institucional que afronta el país, lo que de esa forma transfirió las tensiones internas partidarias al ámbito nacional gubernamental.

"Es una bomba que en la dialéctica de la confrotación que caracteriza a la oposición y el oficialismo ha sido utilizada por los opositores. Ellos la han presentado. Creo que algo de esta magnitud no requería de ningún 'introductor del escándalo'. Sin duda, hay una mano invisible que puede ser la de Nicolás Maduro o la de Cuba en un afán por identificar las distintas fuerzas que operan en Venezuela", señaló a Ámbito Financiero el analista y exembajador venezolano ante la ONU, Milos Alcalay. "El tema de la filtración es importante. Saber de dónde viene porque esto favorece a Maduro en detrimento de sectores militares y parlamentarios. Fortalece al sector procubano", agregó.

El polémico audio no sólo sorprendió a las filas chavistas. Reconocidos analistas venezolanos como Luis Vicente León, de Datanálisis, y el chavista Nicmer Evans, prefirieron no referirse al asunto cuando fueron consultados por este diario. El primero por estar en contra de las grabaciones ilegales y el otro por considerar que aún hay poca claridad sobre su difusión.

Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual, afirmó que el oficialismo en su conjunto es el principal herido. "Todos salieron perjudicados, incluyendo al denunciante que acabó traicionando a todos sus compañeros. Pero sin duda el más afectado es Diosdado Cabello. No creo que la denuncia haya afectado a Maduro directamente aunque sí debilita un poco su imagen como presidente", consideró.

Alcalay fue más allá y aseguró que todo el país es la mayor víctima. "Venezuela en su totalidad se ve perjudicada porque esto vino a confirmar lo que ya se había dicho en otro momento: la pugna interna, la división de grupos de poder dentro del chavismo. Fue como una noche de los cuchillos largos".

El chavismo demoró varias horas, desde la difusión, en sentar una posición uniforme que, en apariencia, permitiera dar idea de una unidad y homogeneidad que, en los hechos, es irreal. En sus primeras declaraciones públicas sobre el escándalo, los dos hombres en pugna, Maduro y Cabello, apuntaron a un mismo responsable: Ismael García, un exchavista que hoy lidera a la oposición en el Parlamento. Con un enemigo en común, foráneo del PSUV -nada se dijo de la falta en que incurrió el camarada Silva-, ambos trataron de renovar la imagen de amistad que forzosamente vienen defendiendo desde la muerte de Hugo Chávez.

"Es difícil saber qué esperar del chavismo (a largo plazo), pero lo llamativo ha sido el silencio del Poder Popular. Sin duda, su reacción debe haber sido de impacto al descubrir que los que quedaron a cargo tras la muerte de Hugo Chávez son figuras lamentables, sin la mayor estatura política", afirmó Petkoff.

Alcalay, en tanto, pronosticó: "Terminará como todos los rumores anteriores, con un abrazo de Diosdado y Maduro. Pero en el fondo sabemos que hay una puja por el poder. Si Maduro actuara como un estadista, buscaría un acuerdo y no existiría lugar para estas cosas. En 14 años, el chavismo se ha olvidado de dialogar incluso hacia dentro porque las decisiones de Chávez eran unilaterales. El diálogo evitaría esta pelea infantil entre unos y otros".

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