17 de septiembre 2012 - 00:00

El Global 2017 sólo rinde 8,6%

La gran mejora en el clima de los mercados internacionales impactó directamente en los bonos argentinos. Tras la fuerte caída sufrida a mediados de año, ante los rumores de pesificación de los pagos de los bonos en dólares, ahora recuperan terreno en forma acelerada. Como consecuencia, el riesgo-país cayó por debajo de los 1.000 puntos básicos, lo mismo que el costo de cobertura de default (Credit Default Swap, o CDS) a cinco años.

El bono más representativo de la Argentina, el Global 2017, es uno de los que mejor representa esta recuperación. El viernes cotizó a u$s 100,5. A principios de agosto, sólo para tener una referencia, se ubicaba en u$s 93 y a mediados de junio -el peor momento de los rumores de pesificación- se había derrumbado hasta niveles cercanos a los u$s 80.

Pero lo más relevante es que el rendimiento de este título en Nueva York cayó en forma significativa: de una tasa levemente superior al 10,6% a sólo un 8,6% el viernes. Esto significa que la Argentina vuelve a estar cerca de ser sujeto de crédito, en caso de que continúe la recuperación. Si bien el Gobierno no tiene previsto emitir deuda, para las empresas es clave que baje el riesgo-país para poder endeudarse en el mercado internacional a tasas razonables. Claro que aún con esta compresión de tasas, el rendimiento sigue lejos de otros países de la región. Mientras que el CDS argentino (siglas correspondientes de los seguros contra default) a cinco años se ubica en 986 puntos, el de Venezuela está a 732 puntos. Esto significa que los títulos locales aún tendrían un amplio camino de recuperación por delante, aunque mucho dependerá que el contexto internacional continúe siendo favorable.

Además de la mejora argentina, prácticamente todos los países tuvieron una disminución de su tasa de interés, disminuyendo el costo de asegurarse de un posible default. Los títulos europeos también reflejaron esta situación: España, que se había acercado a niveles de 500 puntos, terminó la semana en la zona de 350, mientras que para Italia se ubicó en 309. Irlanda está aún mejor, con niveles de CDS a cinco años de 300 puntos. Pero también los títulos de otros países latinoamericanos volvieron a niveles cercanos a sus máximos. La consecuencia es que la diferencia entre la tasa de algunos bonos en comparación con los títulos norteamericanos del mismo plazo cayó a menos del 1% anual (100 puntos básicos), niveles nunca vistos antes. El CDS de Brasil se ubica en 110 puntos básicos, el de Colombia se ubica en 97 y para México apenas se ubica en 93 puntos.

El riesgo-país cayó un 12% en septiembre a 918 puntos básicos. Aunque todavía está lejos de los 700 puntos de marzo, al mismo tiempo presenta una mejora sustancial respecto a niveles superiores a 1.300 puntos que había tocado a mediados de año.
Uno de los aspectos que sobresale de la evolución de los bonos es la gran brecha que subsiste entre los que están emitidos con ley neoyorquina en relación con los que tienen ley argentina. Mientras que el Global 2017 (con ley neyorquina) rinden un 8,6%, el Bonar 2017 cotiza a u$s 85 presenta un rendimiento del 12%, o sea casi 3,5 puntos porcentuales más. El inversores privilegia el título emitido con ley neoyorquina porque tiene la posibilidad de litigar en tribunales internacionales en caso de default. De todas formas, cuando se produce la reestructuración los títulos de ambas jurisdicciones son tratados con las mismas condiciones. Además los papeles de legislación argentina son más pasibles de una pesificación, medida que desde el Gobierno siempre se la descartó de plano. Así los inversores que busquen de ahora en más incorporar riesgo-argentino podrían optar por comprar papeles emitidos bajo ley local, que presentan una tasa mucho más atractiva.

El análisis no tiene en cuenta la cotización de los bonos emitidos en dólares pero que cotizan en pesos en el mercado local. Sucede que la demanda por estos papeles resultó espectacular, ya que permiten acceder a dólares en forma oficial, pero comprando en pesos. El Boden 2012 fue el título preferido para esta transacción, pero ahora fue reemplazado por el Boden 2015 que cotiza a $ 599 por cada 100 dólares de valor nominal. Este título paga intereses (en dólar billete) cada seis meses y el capital en su totalidad a fines de 2015, justo antes de que finalice el mandato de Cristina de Kirchner.

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