11 de septiembre 2014 - 00:00

“El Gobierno español le tiene fobia a la cultura”

Imanol Arias con su esposa, Irene Meritxell, autora de las fotografías que integran la muestra “Miradas y tiempos en Anantapur”, realizadas  en la India durante el rodaje del telefilm “Vicente Ferrer”.
Imanol Arias con su esposa, Irene Meritxell, autora de las fotografías que integran la muestra “Miradas y tiempos en Anantapur”, realizadas en la India durante el rodaje del telefilm “Vicente Ferrer”.
"Cuando me preguntan cómo veo a la Argentina respondo, ¿y cómo veo a España? Nuestro Gobierno tiene fobia a la cultura. ha colocado un IVA al cine de 21%, y no financia, con lo que grandes cineastas españoles se van a filmar a Holanda o Canadá, dice a este diario Imanol Arias, invitado a Buenos Aires para presentar la muestra fotográfica "Miradas y tiempos en Anantapur", que se exhibe desde hoy hasta el 5 de octubre en el Centro Cultural Borges.

La exposición está compuesta por fotografías tomadas por su mujer, Irene Meritxell, durante el rodaje del telefilm "Vicente Ferrer", protagonizado por Arias. Dicho film se exhibirá el lunes y martes próximos, y lunes 22 y miércoles 24, a las 15, en el Borges.

Dialogamos con el actor español sobre la muestra, la película, el teatro y el cine, en España y la Argentina, también en relación a la obra "Absolutamente comprometidos", de Becky Mode, que él produce junto con Esther Feldman y Miguel Pittier. La obra, que protagoniza Julián Kartún, se estrenará el jueves próximo en el Teatro Payró.

Periodista: Háblemos brevemente sobre Vicente Ferrer, inspirador de su película.

Imanol Arias:
Fue un misionero español que llevó a cabo su labor humanitaria en los lugares más necesitados de la India. En 1970, creó junto a su esposa la Fundación que lleva su nombre, y que aún continúa con la labor. Ferrer llegó a Anantapur y lo conmovieron esos seres débiles, la parte más baja de las castas, que no tienen derecho a nada, no reciben educación, no pueden mirar a la cara de un superior de clase. Y él, después de muchos años trabajo, con muchos recursos españoles, consiguió que 4 millones de personas tuvieran una vivienda con agua, una educación y logró que se construyera el hospital más importante del sur de Asia. Ni Gandhi, había hecho tanto por ellos, porque las revoluciones tienen que ser muy puntuales para cambiar la pirámide. Sólo si cambia la pirámide, la violencia cambia. Para mi personaje, de enorme parecido con la fisonomía de Ferrer, usé su ropa. Luego de esto me hice embajador de esta Fundación, además lo soy de la UNICEF. Lo que viví en la India me hace pensar algunas circunstancias con indios en Santiago del Estero, en situaciones similares de abandono. Dejarlos apartados sólo genera que se vayan exterminando. Para encarnar a Ferrer pensé en esas almas que, a pesar de estar en el mundo, parecen elevarse por sobre el suelo, con una capacidad enorme de tranformar la violencia, paralizarla y con el don de pacificar. Veo a Bergoglio y pienso que hay gente que tiene la capacidad de pasar a la gente a un estadío que es diferente.

P.: ¿Cómo trabajó su esposa con las imágenes?

I. A.:
Mientras trabajaba en la película, Irene logró captar ese mundo, el mundo de esas "caras que no son nada vulgares" como decía Pasolini. Advirtió cómo influye el trabajo de la Fundación, cómo el paso del tiempo queda marcado en esos rostros. Esos niños parecen más grandes, y cuando crecen, parecen mayores de lo que son. Sin embargo, esa gente tiene felicidad y carece de violencia, algo que realmente nos soprendió. Esa característica hizo que compartir fuera mas fácil. Ese mundo marginal no convive con la droga, que es lo que genera violencia y miedo en la gente que no sonríe.

P.: ¿Cómo encontró a la ciudad y el país después de tanto tiempo de no venir?

I.A.:
Es poco tiempo para tener una percepción grande. Vivo más el mundo teatral, ahí veo menos cambios. Conocidos y amigos me hablan del deterioro por la droga, el paco, veo preocupación por la delincuencia, la violencia, lo que hace que haya que replantearse cosas y surgen cuestiones como la pena muerte, en fin. A Buenos Aires la veo más sucia, pero me sigue gustando. Soy invitado aquí y quiero al pais. Veo inflación, conflicto cambiartio, algo que es económicamente complejo.

Teatro

P.: ¿Qué le atrajo de "Absolutamente comprometidos" para producirla?

I.A.:
Lo que me fascinó es la que posibilita a un actor encarnar 35 personajes sin cambiar de vestuario. Es volver a la actuación virtuosa sin tantos medios. La hicimos durante dos años en España. Además, me encanta porque transcurre en el mundo de la gastronomía. El protagonista es un actor frustrado atiende el call center de un restaurant, y si en España hay algo que nos gusta más que el fútbol es comer bien. Conocí a los productores de la obra, con Miguel trabajé durante 10 años en Madrid, y luego de hacer la versión española propuse que había que montarla en Buenos Aires. Se adaptó al gusto local y también tiene su versión brasileña.

P.: ¿Cómo es producir teatro en la actualidad? ¿Cómo encontró la escena teatral en relación a España?

I.A.:
Me contaron que aquí en Buenos Aires la temporada de invierno se acabó antes y se fue para las provincias. En Mendoza o Córdoba hay teatros donde rebosa el público. El teatro depende de las vicisitudes económicas pero siempre prevalece. En España, en cambio, si la obra coincide con la hora de la cena fracasa. En cambiio se ve TV y hay rating por millones. Al público español le gusta más la televisión, lo que a mi juicio lleva a sociedades más torpes y manejables.

P.: ¿Qué diferencias encuentra entre el de hoy y el tan vigoroso cine español de la década del 80, cuando Pilar Miró dirigía Televisión Española, que también producía cine?

I.A.:
Vivíamos una liberalización del cine después de Franco, que mostró su repulsa a la guerra. Pero en coincidencia con el atentado islamista en Madrid, y un gobierno más de derecha, se redujeron tremendamente las ayudas al cine. Como si el cine de antaño hubiera sido el culpable de los males. Desde entonces se cobra IVA de 21% al cine, se le niega excención fiscal, y naturalemente la producción cayó 25%. Grandes directores como Antonio Bayona, ("El orfanato"), no pueden filmar en España por la presión impositiva, cosa que no ocurre en Francia, Holanda o Canadá. Estamos perdiendo el lugar de set de filmación para Europa, como lo fuimos en el pasado. De modo que Amenábar, Cortés y Bayona se marchan con técnicos a filmar afuera y el dinero no queda en el país. Desde el punto de vista más capitalista, la ayuda fiscal está contemplada en cualquier política liberal. Pero esto no es algo que contemple el PP. Tenemos el IVA cultural más alto de Europa, con lo que la producción total en cultura mermó. Se invierte menos en educación, suben las tasas de pobreza infantil, también la más alta de Europa, y eso el PP califica como su gran política. Por eso cuando me preguntan cómo veo Argentina respondo, ¿y cómo veo a España?

P.: En aquel tiempo veíamos acá grandes series españolas producidas por TVE, como "Los gozos y las sombras", o la que usted protagonizó con Ana Diosdado, "Anillos de oro". ¿No se hacen más?

I.A.:
Tenemos excelentes series, como "Cuéntame como pasó o ""Isabel", que también produce la televisión pública, pero ocurre que han roto la financiación, tardan más en producirse, no son continuadas, y son retomadas por algunas cadenas privadas como Telecinco, responsable del gran éxito cinematográfico del año, "El niño", de Daniel Monzón. Esa película logró la mejor taquilla en la historia de España, 6 millones de euros en su primera semana, más de 1 millón espectadores. En TV el Gobierno financia algunos programas, de modo que se ve lo que ellos quieren. El PP muestra desprecio a la cultura, le tiene fobia.

Entrevista de Carolina Liponetzky

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