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El Gobierno promete a las pymes quita en cuotas de los subsidios
Osvaldo Cornide
Tal la promesa hecha por el secretario de Coordinación del Ministerio de Planificación Roberto Baratta al presidente de la CAME, Osvaldo Cornide, ante la posibilidad de que los anuncios de la semana pasada sobre este tema se extendieran a las pymes. También se lo dijo temprano en la mañana a José Ignacio de Mendiguren, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), al tiempo que le informaba que la reunión prevista para hoy quedaba para mejor oportunidad.
Ayer el funcionario «bajó» el encuentro que tenía previsto mantener con dirigentes de la UIA por ese tema, en la que los integrantes de la central fabril iban a pedirle prorrogar en el tiempo la quita de subsidios a las pymes. El funcionario dijo que «por ahora no me reúno con nadie».
La eliminación de subsidios sobre el consumo de gas, agua y energía eléctrica a varios sectores (bancos, aeropuertos, casinos y bingos, etc.) provocó inquietud en otros todavía no alcanzados por una medida que todos consideran poco menos que inevitable, pero que cada uno aspira a que caiga primero sobre otros. Por eso, varios dirigentes del interior y de industrias en las que prevalecen las pymes le pidieron a Mendiguren, titular de la UIA, que intentara morigerar lo inevitable. El tema se trató ayer en la habitual sesión mensual de la Junta Directiva de la UIA, y las posturas fueron casi unánimes: hoy la industria no está en condiciones de afrontar aumentos de hasta un 60% en lo que pagan por la electricidad, que para muchos es su principal costo de producción.
Sin embargo, las señales que llegaron desde el Gobierno hicieron que «levantaran el pie del acelerador»; en un comunicado distribuido ayer la UIA «desmintió» que tuviera la intención de pedir que los subsidios para las pymes continúen durante un tiempo. Baratta ya había dicho horas antes que ese proceso será gradual, y a la vez en la cartera que conduce Julio De Vido no cayó bien que la UIA pensara en reclamar por ese tema.
Un alto dirigente de la entidad le dijo a este diario que la postergación del encuentro con Baratta era razonable: «Nadie sabe a ciencia cierta cuánto de los $ 70.000 millones que se destinan a subsidios van a las pymes; es un tema que tenemos que estudiar dentro de la UIA, con nuestros cuadros técnicos; cuando tengamos esos datos y la incidencia de la energía sobre el costo total de producción, volveremos a hablar».
Sin embargo, la CAME estimó que las tarifas eléctricas para las pymes tienen subsidios promedio de casi un 47%, con un pico de hasta el 55% en una empresa de 103 empleados: esa firma -un caso real- consumió el mes pasado 32.000 kilovatios, debería haber pagado por la electricidad $ 10.953, pero en realidad terminó abonando menos de la mitad de esa cifra porque el Estado le subsidió $ 6.043. Ese importe se volcará directamente a sus costos totales cuando se levante este beneficio.
De todos modos, no parece que hoy haya mucho para conversar: si el Gobierno cumple con lo prometido por Baratta, no se producirán aumentos por el momento. La UIA evaluará la incidencia del fin de la energía barata.


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