29 de junio 2009 - 00:00

El Gobierno será desde ahora una minoría más en Diputados

Otro de los triunfadores de ayer: el cordobés Oscar Aguad consiguió renovar su banca en Diputados, donde hoy preside el bloque de la UCR.
Otro de los triunfadores de ayer: el cordobés Oscar Aguad consiguió renovar su banca en Diputados, donde hoy preside el bloque de la UCR.
Más allá del resultado en la provincia de Buenos Aires, que en cantidad de bancas obtenidas fue más un empate que un triunfo para Néstor Kirchner, la elección de ayer confirmó que el Gobierno pasó a ser una primera minoría en el Congreso que deberá ahora negociar y conceder a la oposición en mayores niveles que hasta ahora si quiere aprobar alguna ley conflictiva.

El resultado de ayer puso a Cristina de Kirchner con alrededor de 94 diputados y 36 senadores leales al Gobierno, frente a una fuerza de toda la oposición, cercana a 122 en la Cámara de Diputados, suficiente para bloquear cualquier debate u obligar a la sanción de alguna ley. Para peor, deberá soportar que el Acuerdo Cívico y Social se pare como segunda fuerza en Diputados con 76 legisladores propios, triunfo que ayer volvió a reivindicar Elisa Carrió.

En realidad, el kirchnerismo hace tiempo que no cuenta con mayoría propia en Diputados. El bloque K puro no supera hoy 115 legisladores, lejos de los 129 necesarios para reunir el quórum. Había partido de una bancada de 131 miembros cuando Cristina de Kirchner ganó la elección presidencial. Luego fue perdiendo diputados propios (la mayor migración fue con la pelea por la Resolución 125 tras la salida de Felipe Solá) y sufriendo también la deserción de aliados de la transversalidad como Victoria Donda, Cecilia Merchan y más tarde Miguel Bonasso.

Estatizaciones

A pesar de esa realidad, Agustín Rossi, presidente de la bancada, consiguió aprobar temas complicados, como la estatización de Aerolíneas Argentinas y la eliminación del régimen de las AFJP.

Pudo hacerlo, en parte, porque negoció con aliados llegar al quórum, pero también porque más de media oposición estaba de acuerdo con esas estatizaciones, aunque no apoyaba ni la forma de hacerlo ni que fueran los Kirchner quienes controlaran ese proceso. De ahí que a la hora de oponerse al Gobierno faltaron opositores del recinto facilitándole la tarea a Rossi.

Ahora, la situación será distinta: con menos de 100 diputados propios, el Gobierno deberá negociar con aliados con un costo mucho más alto para conseguir el quórum, habida cuenta de que en cada votación deberá conseguir 31 voluntades más que las propias para superar a la oposición.

Campo

Hay un dato no menor en cuanto al ingreso de los nuevos diputados: con los triunfos de la oposición en provincias como Córdoba, La Pampa, Mendoza y Santa Fe se refuerza el ambiente pro campo en el Congreso. Eso, sin tomar en cuenta los candidatos que cada agrupación rural coló en las filas del Acuerdo Cívico y Social, el PRO y el socialismo. Así, una muestra de la situación en que quedó el Gobierno en el Congreso la daría una hipotética votación para reformar el sistema de retenciones a las exportaciones, tal como viene exigiendo la oposición. De votarse ahora, le sería casi imposible a la Casa Rosada evitar que el Congreso la fuerce a modificar ese impuesto a los granos.

La batalla que comenzará ahora incluye, además, el control de la Cámara de Diputados. Es claro que si toda la oposición lo decidiera, podría arrebatarle hoy la presidencia de esa cámara, algo que el peronismo hizo en 2001, cuando la Alianza perdió la elección legislativa un mes antes de que cayera el Gobierno de Fernando de la Rúa.

No parece ser, por ahora, la intención del radicalismo. Ayer, el jujeño Gerardo Morales salió temprano, antes de que comenzaran a conocerse los primeros cómputos. Salió a festejar que desde el 10 de diciembre el Congreso esté compuesto por minorías entre las que estará el oficialismo en primer lugar.

«Nosotros vamos a ser la segunda minoría», dijo Morales contabilizando la cosecha de bancas que hizo el Acuerdo Cívico y Social por todo el país. «Estamos logrando el objetivo de constituir una gran fuerza nacional con vistas a 2011».

Pero, al mismo tiempo, se apartó de cualquier posibilidad de armar un frente común con el macrismo para arrebatarle el control de Diputados: «No vamos a empujar al Gobierno en la designación de autoridades en la Cámara», dijo. Fue un festejo anticipado, cuando aún no se conocían los números, pero además una pequeña venganza lanzada con anticipación por el trance que la UCR tuvo que pasar en el Congreso en manos del peronismo.

Dejá tu comentario