«Evitar los impuestos es el único esfuerzo intelectual que tiene recompensa», dijo una vez John Maynard Keynes. Sin embargo, en algunos casos se vuelve una misión extremadamente difícil. Sobre todo si ocurre como en la Argentina, donde cada vez existen, en los tres niveles de Gobierno, más tributos para pagar. Así, la presión tributaria no dejó de subir en la última década y, se estima que al cierre de 2012, llegaría al 42% del PBI. «Esto permite inferir que durante los últimos años, el objetivo de suficiencia (recaudar recursos para el financiamiento del Gobierno), se ha priorizado por sobre los restantes pilares de todo sistema tributario, como la eficiencia y equidad», señala un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Desde 2002 hasta 2012, la presión tributaria aumentó un 60%. Claro que la principal explicación de este incremento radica en que es la contracara de la fuerte suba del gasto público que, con un alza similar, significa hoy un 41,6% del PBI.
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