8 de septiembre 2016 - 00:00

El grito de “fuera Temer” sonó fuerte en la primera aparición del presidente

Sin embargo, el nuevo mandatario también recibió apoyos en Brasilia. Los movimientos sociales replicaron sus protestas en San Pablo, Río de Janeiro y Belo Horizonte.

SIN BLINDAJE EN LAS CALLES. Michel Temer presidió su primer desfile del Día de la Independencia en Brasilia. El amplio operativo de seguridad no logró impedir manifestaciones duramente opositoras.
SIN BLINDAJE EN LAS CALLES. Michel Temer presidió su primer desfile del Día de la Independencia en Brasilia. El amplio operativo de seguridad no logró impedir manifestaciones duramente opositoras.
Brasilia - El presidente brasileño, Michel Temer, encabezó ayer por primera vez el Desfile del Día de la Independencia, que los simpatizantes de la exmandataria Dilma Rousseff, destituida la semana pasada, convirtieron en una jornada nacional de protestas.

En la celebración de los 194 años de la independencia de Brasil, el mandatario confirmado hasta el final del mandato, el 1 de enero de 2019, evitó lucir la banda presidencial por encima del traje. Fue un gesto de implícito reconocimiento de que la crisis política sigue y que su figura es resistida por amplios sectores de la población, que consideran la destitución de la expresidenta por el maquillaje de las cuentas públicas un simple golpe de Estado parlamentario.

Así, Temer asistió por primera vez a un acto de masas desde que ocupa el poder, en el que escuchó tanto aplausos como abucheos, aunque estos últimos fueron más ruidosos.

Temer se presentó en la Explanada de los Ministerios, céntrica avenida de Brasilia, acompañado por su esposa, Marcela Araújo Temer, y por razones no aclaradas eligió para la ocasión un automóvil blindado, que lo aisló en parte de las protestas.

Dejó así de lado una tradición, según la cual en esta fecha los mandatarios desfilan en un Rolls Royce "Silver Wraith" sin capota, que dejó de fabricarse en 1958 y fue donado a Brasil por la reina Isabel II de Inglaterra en 1953.

A lo largo de los tres kilómetros que recorrió de la Explanada de los Ministerios, el paso del vehículo en que se trasladaba Temer fue aplaudido pero también abucheado por muchas de las cerca de 30.000 personas que se congregaron. Algunos coreaban "golpista" y otros "Fuera Temer", un grito que se ha convertido en lema para los partidarios de Rousseff, quien el martes abandonó definitivamente Brasilia y regresó a Porto Alegre, en el sur del país, donde tiene su residencia particular.

Otros aplaudían y gritaban "nuestra bandera jamás será roja" y "fuera comunistas", frases que ya se habían escuchado en muchas de las manifestaciones que en los últimos meses respaldaron el juicio político contra la socialista Rousseff.

El jefe de la Casa Civil (jefe de gabinete), Eliseu Padilha, fue el único miembro del Gobierno que comentó las manifestaciones contra Temer, que consideró propias de un régimen democrático. "No hay democracia si no hay libertad de manifestación", declaró el ministro a periodistas cuando concluyó el desfile militar.

Una vez que se retiraron las autoridades y la Explanada de los Ministerios se vació de tanques y militares, unos 3.000 activistas de izquierda ocuparon los espacios y marcharon por la avenida para exigir el anticipo de las elecciones presidenciales previstas para octubre de 2018.

El anticipo de esos comicios fue planteado por Rousseff durante los últimos días del juicio político bajo el argumento de que el Gobierno de Temer "es ilegítimo", que ayer fue repetido por quienes protestaron en Brasilia y en otras ciudades del país. También se escucharon expresiones de repudio a los planes de ajuste de la nueva alianza oficialista.

Fuera de la capital, la marcha opositora más importante se dio en San Pablo. La Policía no suele informar allí el número de manifestantes, pero se reportó extraoficialmente la asistencia de unas 20.000 personas.

En Río de Janeiro miles de manifestantes se congregaron en el centro de la ciudad. Al menos un manifestante fue detenido.

En Belo Horizonte, capital de Minas Gerais (sudeste), también se registró una fuerte adhesión.

Agencias EFE, ANSA, AFP y DPA

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