La decisión fue tomada por el diputado del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) después de reunirse con líderes de la oposición y es, en principio, independiente de las medidas cautelares que frenaron ayer una posible votación sobre el tema en el recinto (ver nota aparte).
Cunha, quien a su vez es investigado por presuntos nexos con el escándalo en Petrobras, indicó con razón que esas cautelares no cuestionan su potestad de decidir sobre los pedidos de juicio político.
"Los opositores me contactaron y pidieron que no analizara hoy (por ayer) el pedido de Hélio Bicudo para aguardar el añadido. Entonces, voy a esperar", dijo quien es considerado un "hombre bomba" dispuesto a desatar una enorme crisis con tal de salvar su pellejo.
El prestigioso jurista Bicudo es uno de los miembros de la primera hora del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), fuerza que abandonó en 2005 tras revelarse una red de coimas mensuales a legisladores con el fin de asegurarse su apoyo en el Congreso durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.
El pedido de destitución presentado por Bicudo es el que ha tomado la oposición para avanzar a fondo, y remite al "maquillaje" de las cuentas fiscales de 2014, que acaban de ser rechazadas por el Tribunal de Cuentas de la Unión.
Corresponde ahora al Congreso dar el veredicto definitivo sobre el tema, pero para poder convertirlo en causal de "impeachment" debe probar que las "pedaladas" de partidas presupuestarias continuaron este año en el actual mandato de Dilma.
Esto es lo que Bicudo y Miguel Reale Junior pretenden fundamentar mejor y por eso Cunha pospuso su decisión.
| Agencias DPA y AFP, |
y Ámbito Financiero


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